Producción de biocombustibles no incide en precio de alimentos
En el marco de una visita organizada por la Embajada de Estados Unidos, el experto en biocombustibles norteamericano realizó una ronda de prensa sobre la presentación que realizó esta semana, frente a actores del sector público y privado vinculados al desarrollo de esta industria.
Philippidis promovió en nuestro país las actuales tecnologías usadas para la producción de etanol y biodiesel, así como enfatizó el desarrollo de tecnologías de segunda generación, que permiten la producción de biocombustibles a partir de productos no alimenticios.
Uno de los argumentos utilizados en contra de la producción de agrocombustibles es el que señala que la utilización del maíz o la caña de azúcar para producir combustibles genera el aumento de precio de los alimentos. Consultado al respecto, Philippidis señaló que hay «mala información» en circulación, y afirmó que hay «muy poca relación» entre la producción de biocombustibles y el aumento de las materias primas.
Para el experto, el aumento de los precios de las commodities se debe al aumento de la demanda de los sectores medios de países en desarrollo.
«El problema que vemos es que hay una enorme cantidad de mala información, generada por grupos e individuos que no quieren ver la quiebra del monopolio del petróleo», señaló Philippidis. El experto señaló también que, para evitar la producción de combustibles a partir de productos alimenticios, se están desarrollando tecnologías de segunda generación, que permitirán la producción de biocombustibles a partir de biomasa, jatrofa (una fruta que no puede ser consumida por humanos ni por animales), algas acuáticas y desechos derivados de la forestación y la industria papelera.
A su vez, señaló que la jatrofa, por ejemplo, puede ser plantada en tierras con bajo uso agrícola, por lo que no se usarían tierras destinadas al cultivo de alimentos. Philippidis promovió la inversión en estas tecnologías de segunda generación, «así en cinco o diez años vamos a tener una forma de producir combustible sin tocar nada de los alimentos», indicó.
El experto recordó que, sin necesidad de realizar modificaciones técnicas en los vehículos, cualquier auto puede usar hasta el 10% de etanol (en mezcla con nafta) y hasta el 20% de biodiesel (en mezcla con el gas oil). Según la ley 18.195, referida a la producción de agrocombustibles en el Uruguay, Ancap deberá asegurar la producción nacional de hasta el 5% de etanol antes de diciembre de 2014, y el 2% de biodiesel a partir de enero de 2009 y hasta el 2011, cuando el mínimo deberá aumentar al 5%.
Entre los beneficios del uso de los biocombustibles, Philippidis destacó la importancia para la seguridad nacional del país que este dependa menos del petróleo, entre los aspectos económicos destacó la posibilidad de aumentar la inversión, crear empleos y exportar biocombustibles, lo que agregó, sería favorable para el déficit comercial. «En vez de mandar dinero fuera del país importando petróleo, mantienes el dinero en el país», señaló. El experto agregó que el uso de biocombustibles reduce la emisión de gases invernaderos y mejora la calidad del aire, a la vez que suma un nuevo producto comercial para el sector agrícola.
En cuanto a los insumos necesarios para la producción de los biocombustibles, el experto indicó que se usa caña de azúcar y sorgo dulce para la producción de etanol, y aceite de soja, aceite vegetal usado o grasas animales para la producción de biodiesel.
«Desarrollo gradual»
Ayer Philippidis tuvo una reunión con directivos de Ancap, para intercambiar infomación sobre estos temas. En asociación con la empresa Cousa, Ancap planea comenzar la producción de etanol a partir del aceite de girasol, en los primeros meses del próximo año. En Artigas y Paysandú Alur tiene plantadas 7.500 hectáreas de caña de azúcar y más de 1.000 hectáreas de sorgo dulce, materias primas utilizadas para la producción de etanol.
Esto permitiría alcanzar el primer objetivo que es la producción de etanol equivalente al 2% del total de la nafta producida en el país, y luego aumentar la producción de etanol a un 5%.
Inversiones
El experto informó que hay interés de inversores estadounidenses en desarrollar la industria de los biocombustibles en nuestro país.
Philippidis señaló que la desventaja de Uruguay como punto de inversión es su tamaño, pero indicó que tiene condiciones climáticas, económicas, políticas y sociales que hacen que nuestro país sea interesante para los inversores. El experto estimó que para producir aproximadamente 160.000.000 de litros de biodiesel, lo que sería el máximo posible sin necesidad de cambios en los vehículos, una industria debe invertir cerca de US$ 40 millones en la creación de una planta que produzca el combustible a partir de aceite vegetal o cebo.
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