Marcas urbanas en Montevideo. "Memorias de la Resistencia" a la dictadura impulsa proyecto

Consolidar memoria colectiva

A tales efectos, en convenio con el Instituto de Diseño de la Facultad de Arquitectura, con la Dirección de Paseos Públicos de la Intendencia Municipal de Montevideo y con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, la organización Memorias de la Resistencia proyecta instalar en ciertos lugares del departamento –espacios públicos, edificios, locales, que simbolicen lo que fue la lucha ciudadana, popular, contra la dictadura–, lo que los integrantes de dicha asociación llaman «marcas urbanas», esto es, recordatorios de hechos emblemáticos en la resistencia al régimen dictatorial, de modo de rescatar los acontecimientos relevantes ocurridos entre el 27 de junio de 1973 y el 1 de marzo de 1985.

Con ese fin de mantener viva la memoria, se creó –hace ya un tiempo– esta Asociación, integrada por personas de diversos sectores y vinculadas a diferentes ramas de actividad, uno de cuyos proyectos es, precisamente, la instalación de las marcas de la memoria. Está presidida por la profesora Antonia Yánez e integrada por Universindo Rodríguez, Gennaro Ribero, Fernanda Blanco, Mecha Garibaldi; y ha contado con la particiapación comprometida de los miembros del Instituto de Diseño de la Facultad de Arquitectura Cristina Colombo, Gustavo Carrier, Nella Peniza, Diego López, Diego Pérez, entre otros.

Universindo Rodríguez explica el proceso que desembocó en el actual proyecto. «Este proyecto tendrá un alcance nacional, pero nosotros, como primer paso, estamos trabajando en Montevideo; por esa razón es que, por ejemplo, el Penal de Libertad no está comprendido entre los lugares elegidos. Eso no quiere decir que queramos rescatar solamente la memoria de lo ocurrido en Montevideo, sino que ya estamos trabajando con la gente del interior para que en cada ciudad, en cada departamento, en cada localidad, sean los propios lugareños quienes definan qué hechos y qué lugares simbólicos merecen ser destacados. Lo que procuramos, fundamentalmente, fue hacer una selección de lugares que contemplara al conjunto, que no estuviera acotada a un solo aspecto de la resistencia: allí están contempladas la participación de los trabajadores, la participación del estudiantado, el papel desempeñado por algunos medios de comunicación, la participación de la gente de la cultura, además de lugares emblemáticos que involucran a todos, como el Obelisco.

Ese ha sido el criterio empleado. Al principio hicimos una lista enorme que después tuvimos que depurar de manera que el proyecto fuera factible, hasta llegar a los 15 lugares más emblemáticos que contemplan esa gama variada de participación ciudadana y popular.

En esos lugares vamos a colocar unos bancos esféricos diseñados por el Instituto de Diseño de la Facultad de Arquitectura. Según las posibilidades de espacio de cada lugar se pondrán dos o más de esos bancos, que son estructuras de hormigón. Todo esto demandó un trabajo minucioso de la gente de la Facultad, del MTOP y de Paseos Públicos. Los bancos estarán alrededor de una placa con una leyenda alusiva al hecho ocurrido en el lugar, además de una cartelera con texto e imágenes».

Algo que la Asociación desea destacar es que el proyecto es abierto. Esos 15 lugares no son sino el puntapié inicial para que, después, se haga un complemento del proyecto que incluirá otros lugares que merecen ser destacados. Por ejemplo, lugares emblemáticos de detención como el Batallón 13 de Infantería (donde funcionó el «300 Carlos») o el Penal de Punta de Rieles; también merecen un recordatorio el local de Conventuales, el teatro Circular, los locales de ASU y de Aebu, el Cine Cordón, el local de El Popular, la farmacia del Cacho López Balestra, donde se reunían opositores de todos los pelos políticos.

Como se ha cuestionado la no inclusión del Palacio Legislativo en la lista de lugares representativos de la resistencia, le pregunto a Universindo la razón de tal omisión, y él responde: «¿Por qué no está el Parlamento? Muy sencillo: porque esa institución emblemática de la democracia cumplió su última sesión en la noche del 26 de junio de 1973. Después, fue clausurado, fue ocupado, y allí lo que funcionó fue el Consejo de Estado. Y no parece pertinente homenajear a ese engendro con que la dictadura pretendió disfrazarse».

Y en cuanto al interior, Universindo destaca la resistencia en Paysandú, en cuyo centro hubo una manifestación multitudinaria el 9 de julio de 1973, así como una «lomada» cercana al edificio de la Aduana (donde estaban recluidos los opositores) en la que los familiares se sentaban a la hora del recreo de los presos para intentar una comunicación mínima.

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