DIVERGENCIAS POR FIRMAS

El futuro de la Ley de Caducidad genera dentro del gobierno posiciones dispares. Mientras que algunos dirigentes y representantes del Ejecutivo apoyan su derogación a través de la recolección de firmas, otros que no apoyan la norma, tampoco propician su derogación y manifiestan dudas sobre su validez jurídica.

El presidente en ejercicio, Nin Novoa, puso en duda la validez de una eventual derogación. Sobre «la juntada de firmas tengo muchas dudas sobre el efecto jurídico», expresó a la prensa.

Por su parte. José Mujica fue determinante al señalar que «el congreso (del Frente Amplio FA), habilita a juntar firmas, pero parece que es etéreo, sería bueno para ponerlo en el libro de Guinness», ironizó el líder del MPP, quien días pasados firmó al recurso. El senador se preguntó que si «los militantes están habilitados para juntar firmas y los dirigentes no quieren, que lo explique Mandrake, porque yo no lo puedo explicar».

Mujica subrayó que «me muevo con mi conciencia y con mi cabeza». Y se preguntó: «Si era así, ¿por qué no lo dijeron en el Congreso?, ¿por qué se callaron la boca? Mucho peor; tienen una bruta responsabilidad».

En la víspera, el ministro de Defensa José Bayardi expresó la posición del Poder Ejecutivo en torno al tema, «no creo que haya mecanismos que permitan anular la ley en nuestro sistema jurídico institucional».

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