Uragua conocía el estado de los caños de Piriápolis
El presidente de la Asociación, Asdrúbal Serrón, dijo anoche a LA REPUBLICA que «lo que más nos interesa recalcar es que la situación está normalizada y Piriápolis tiene agua potable».
De la conferencia participaron directivos de las gremiales turísticas con sede en el balneario, así como integrantes de la Comisión de Contralor de la licitación y el ingeniero Koldo Urkullo en representación de Uragua SA.
Este pretendió minimizar los efectos de la ruptura de un caño de 400 mm que dejíó sin agua al balneario desde las 4 de la madrugada del pasado 1º de enero. «Apenas fueron doce horas en que no hubo agua», dijo Urkullo a varios periodistas.
Sin embargo vecinos del lugar afirmaron que extensas zonas estuvieron casi sin agua durante tres días.
A la vez Serrón reconoció que «si bien la empresa dijo que fueron doce horas, hubo muchas zonas con problemas; o bien carecían de agua o bien no tenían presión».
El dirigente de la referida Asociación dijo que «el principal daño sufrido por el balneario fue de imagen» y agregó que «había molestias entre varios operadores por el cariz que tomaban las noticias de prensa».
De acuerdo con la información manejada ayer hubo gente que manifestó su interés en irse del balneario, «pero en un gran esfuerzo de los inmobiliarios esos turistas fueron cambiados de casas hacia zonas donde el problema estaba solucionado».
«Piriápolis reaccionó como un todo», dijo con satisfacción el presidente de la Asociación de Fomento.
Pero las responsabilidades de la empresa surgen con claridad ya que, según informó Serrón, «los ingenieros de Uragua –muchos de ellos estaban antes en OSE–, nos informaron que esa cañería tenía problemas desde hace unos 17 años».
Las causas del incidente aún no están claras. La empresa sostiene que pudo suceder por fatiga de los materiales o por un golpe de presión, cuando se devolvió el agua después del primer corte. Ahora se instalará una chimenea para balancear la presión dentro de los caños.
Uragua confirmó que cambiará totalmente ese ramal de unos cuatro kilómetros de extensión antes de la próxima temporada.
Por ahora todo volvió a la normalidad y Piriápolis vive una temporada a tono con la realidad de todo el departamento, aunque en líneas generales se califica como «buena».
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