"Honestidad" caracteriza a los jueces uruguayos, dijo Borges
El magistrado encarará su tercer período como presidente de AMU con «una importancia muy grande de la parte gremial», en busca «de mejores salarios y condiciones de trabajo» para los jueces y «dinero para el Poder Judicial», pero sin descuidar «el perfeccionamiento académico» de los magistrados.
-La independencia económica del Poder Judicial es una de las reivindicaciones históricas de la Asociación de Magistrados.
– La independencia del Poder Judicial abarca varios aspectos. La independencia técnica del juez, en cuanto a sus superiores dentro del Poder Judicial; la independencia de fuera del Poder Judicial, evitar la injerencia de otros poderes del Estado; y la independencia económica, lo cual es una de las luchas permanentes.
El Poder Judicial es un poder al igual que el Legislativo y el Ejecutivo, pero no tiene autonomía económica, no tiene una autarquía en ese aspecto. Es lo que nosotros pretendemos.
-El ministro Jorge Chediak dejó entrever hace poco tiempo que los jueces eran «presionados» por parte de los legisladores al momento de ir al Parlamento a discutir el presupuesto del Poder Judicial. ¿Usted alguna vez fue presionado en sus anteriores experiencias como presidente de AMU?
-No, en absoluto. Lo que pasa es que como gremial de los magistrados en los proyectos de presupuesto vamos a pedir. Nunca recibimos presiones en ese aspecto, nunca nos pidieron nada a cambio. Lo que pasa es que el hecho de que un poder del Estado tenga que andar mendigando a otro poder del Estado para que le dé lo necesario para subsistir es un aspecto que no corresponde.
-¿Cómo evalúa está suerte de «judicialización de la política», donde los conflictos políticos suelen resolverse o pretenden ser resueltos en la órbita de la Justicia?
-Esa es una tendencia de hace mucho tiempo, pero no sólo de nuestro país, es un tendencia mundial. Este fenómeno obedece a muchas razones.
Una de ellas es que antes estos casos no salían a la luz pública y ahora sí. Salen a la luz pública y el Poder Judicial es el encargado de dirimir estos pleitos.
El Parlamento, a su vez, tiene muchas comisiones para estudiar este tipo de casos, que generalmente culmina con la remisión de autos de esos expedientes al Poder Judicial.
En esos aspectos es notorio que debe existir una especialización de la Justicia. Por lo menos de la Justicia penal.
-Usted se refiere a la creación de juzgados especializados…
-En materia económica-financiera, de corrupción. Habría que analizar cómo se englobaría, pero juzgados especializados en esos temas.
-¿Pero cómo se evita que esa «judicialización de la política» no se transforme en una «politización de la Justicia»?
-Bueno, el juez aplica la ley. Si bien cada magistrado es una persona y tiene su pensamiento desde el punto de vista político y desde el punto de vista ideológico, eso es una cosa inevitable, no lo puede trasuntar en el expediente o en su decisión. Los jueces en Uruguay, en general, y mucho más desde la fundación de la Escuela Judicial (CEJU), están más capacitados para evitar cualquier tipo de injerencia, para manifestarse imparciales. La función del juez se caracteriza sólo por la imparcialidad, ni siquiera por la independencia. Es lo único que diferencia al juez de cualquier otro trabajo. Los jueces estamos preparados para eso. Los jueces llamados para decidir en estos casos, por lo habitual jueces penales de primera instancia de Montevideo, son jueces que han transitado un largo camino en el interior de la República, que han sido designados por la Suprema Corte de Justicia en base a una lista para ascensos, entre los jueces con mejores condiciones, más antiguos, con mejor capacidad. Los jueces son capacitados para no recibir presiones.
-Pero, ¿existen jueces permeables a la presión?
-Siempre puede pasar, porque los jueces no somos de otro planeta, no somos los mejores del mundo, ni mucho menos. ¿Puede haber jueces que se equivoquen? Sí. ¿Puede haber jueces corruptos? También los puede haber, acá o en cualquier parte del mundo. Sin embargo, en Uruguay la Justicia se ha caracterizado por ser honesta y siempre se ha manejado con criterios de capacitación técnica. Los jueces uruguayos estamos muy bien ubicados en los rankings de Latinoamérica.
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