Il Trovatore. Orquesta Filarmónica ejecutó ópera pese a ausencia de timbales, trombón, bajo y flauta

Accidentado estreno en Teatro Solís; con atraso, menos músicos y Adeom dividido

«Mabel Lolo no me va a decir a mí si puedo tocar o no. Esto es peor que la dictadura», estalló el violinista Líder Schiavone, con el Teatro Solís repleto que a esa altura llevaba 55 minutos de paciente espera por el inicio de la obra. Poco después, una asamblea de los músicos de la Orquesta Filarmónica definía que saldría al estreno de Il Trovatore, de Giussepe Verdi pese a la falta de cuatro primeras figuras (timbal, trombón, bajo y flauta), que se retiraron del Teatro Solís.

Anoche, se producía la apertura de la Temporada de Opera con entradas agotadas. Las autoridades municipales, nacionales y departamentales tuvieron que esperar una hora para que, luego de silbidos y aplausos, salieran a escena los artistas. Entre los asistentes, estaba el embajador de Estados Unidos Frank Baxter.

El dilema planteado era acatar el paro que había definido la mesa ejecutiva de Adeom o actuar según lo definido por las asambleas de los propios trabajadores del Teatro Solís y de la Orquesta, que decidieron retrasar las funciones de la ópera 30 minutos y entregar volantes a los asistentes en la puerta, y así explicar las razones del conflicto. Además habían planteado realizar un paro de 24 horas el jueves 21, fecha en que no hay función.

«Con la mayoría de Adeom tenemos diferencias en cuanto a la metodología, no en las reinvindicaciones», dijo José Suárez a LA REPUBLICA, vocero de los funcionarios técnicos de la Orquesta. Además, Suárez es integrante del Consejo Ejecutivo de Adeom, en representación de la lista 5, moderada dentro de la interna de Adeom y en minoría en el órgano de conducción gremial.

«Entendemos que son mucho más efectivas las medidas distorsivas que hacer paro sólo por hacer paro», indicó Suárez. Calculó que con esas medidas se llega a las 8.000 personas que asisten a la ópera, mientras que con un paro lo que se logra es sólo el descuento del jornal para los trabajadores.

Los trabajadores consideraron que el paro no era efectivo, porque la administración cambiaría la fecha de la función y no se habría logrado difundir el conflicto.

Además, la preparación para la ópera lleva un mes, y muchos trabajadores no querían suspender las funciones.

En las horas previas a la función, la dirección de Adeom se reunió con los trabajadores del Solís, para discutir que postura tomarían. En la asamblea no se logró un acuerdo: mientras los funcionarios técnicos de la Orquesta mantuvieron su postura de hacer la función pero aplicar las medidas distorsionantes, algunos músicos plantearon que acatarían el paro definido por el gremio.

Mabel Lolo, la secretaria general de Adeom, reconoció un «quiebre» en el gremio: «es una advertencia», dijo, y señaló que en la asamblea «nos encontramos con un pantano acá… los compañeros no pueden desacatar las decisiones del ejecutivo», señaló a la salida de la asamblea. Lolo responsabilizó a Suárez de manejar el conflicto: «hay un manejo de algunas agrupaciones en este tema, en función de las orientaciones ideológicas y de no hacer un quiebre con la administración, y se tendrán que hacer responsables». Las listas 5 y 112, de la minoría de Adeom, manifestaron el miércoles, en el consejo ejecutivo, sus discrepancias con la forma de implementación de los paros y, aunque definieron que no convocarían a los municipales a hacer paros, sí iban a acatar.

Lolo informó que el consejo ejecutivo evaluará el próximo martes las posibles sanciones que se tomen con respecto a los dirigentes. Según el estatuto de Adeom, quien desacate las medidas tomadas por la dirección puede ser expulsado del gremio. Suárez, por su parte, dijo con respecto a las sanciones que estará «expuesto y asumiremos, pero entendemos que no estamos violando ningún artículo y ninguna resolución de asamblea». Agregó que no dejaría «tirados» a quienes habían tomado la decisión en la asamblea, «y si por eso me tienen que expulsar, se discutirá lo que es ser sindicalista entonces».

La secretaria agregó que, en función de esos «manejos», de ahora en más, la dirección «tendrá que venir directamente a hablar con los compañeros». Con respecto a la posibilidad de que otros sectores tomen las mismas medidas, Lolo afirmó que «habrá que definir, porque no puede cada uno definir lo que hacer en función de lo que quiera hacer o los intereses de los dirigentes».

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