Escrito por: Julio Guillot
Luego de que la Junta a iniciativa de su presidente- observara un minuto de silencio en homenaje al policía recientemente asesinado, la edila quincista Glenda Rondán abrió el fuego para un homenaje a Alba Roballo con encendidas palabras de elogio.
La siguieron Gabriel Weiss (VA) y Pedro Rissotto (1001) quienes la recordaron con admiración; pero la forista Cristina Ferro, si bien coincidió en los elogios, le reprochó a la homenajeada haber abandonado a su Partido Colorado y no haber dado la lucha desde dentro.
La sesión prosiguió sin mayores contratiempos hasta que se trató la autorización municipal, solicitada por el intendente, para que la asociación civil Proyecto Memoria de la Resistencia instale marcas urbanas (placas y estelas) en diversos lugares de la ciudad vinculados con la resistencia a la dictadura.
El bordaberrista Aníbal Gloodtdofsky saltó como por un resorte sosteniendo que se trataba de una visión “sesgada, chueca, tuerta y queirolista” (en alusión al general Queirolo, quien había dicho que a los ganadores no se les ponen condiciones y que la historia la hacen los ganadores). Ahí se encendió la mecha de una discusión que parecía interminable, ya que se mezclaron reproches recíprocos junto a consideraciones históricas.
Allí reapareció el pacto del Club Naval, los policías muertos a manos de la guerrilla (entre ellos, Morán Charquero), algunas omisiones, como por ejemplo, el cine Cordón, donde los blancos desarrollaron un emotivo acto contra la dictadura y que no figura entre los lugares donde se colocará una placa recordatoria. Se objetó que se hubieran eliminado de la lista el Penal de Punta Rieles y el Batallón 13.
Blancos y colorados bregaron por que el asunto volviera a Comisión, pero el oficialismo se mantenía incólume decidido a votar favorablemente. No obstante, después de un cuarto intermedio, se acordó postergar el asunto hasta el próximo jueves, con la intención de llegar a un acuerdo de consenso.
Veremos cómo se desface este entuerto.
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