La polémica con las huellas y el caso de Floreal Avellaneda
Respecto al caso del cuerpo aparecido en La Esmeralda en 1976, aún cuando se logre su identificación a través del exámen de ADN, ?la Comisión lo incluirá como un desaparecido por razones políticas o es un tema que a su vez se deberá analizar?
–Nosotros tenemos que examinar un poco e investigar en las razones de la desaparición de esta persona. Ha habido al respecto versiones divergentes que tendremos que examinar un poco. Sin duda, la forma en que aparece el cadáver de la playa de La Esmeralda, es igual a la forma en que aparece el resto de los cadáveres que cayeron en nuestras costas. Un cuerpo con severas mutilaciones, al margen de las hechas por los peces en el mar, que aparecen con restos de ligaduras en manos y pies, es decir, todo indica que es un caso que entronca con todo el grupo de los otros cuerpos, y que allí habría motivaciones políticas o habría aparatos de terrorismo de Estado actuando. Pero es un caso que la Comisión no lo ha cerrado, y seguimos intercambiando y coordinando con Serpaj, para llegar a avanzar en este tema, no sólo en las pruebas de ADN que es lo que se va a realizar ahora, sino también en esclarecer el caso. La Comisión no tiene por cometido únicamente localizar restos, de hecho no hemos localizado restos aún, sino también averiguar y esclarecer qué sucedió con esa persona y por qué.
–?Dónde se va a realizar el examen de ADN?
–Se va a realizar en la Universidad de Granada en Espana, donde hay un laboratorio especializado en ADN de huesos. Es decir, va a haber dos exámenes. Uno hecho por la Dirección Nacional de Policía Técnica del Ministerio del Interior y uno más hecho en el exterior. Es lo mismo que se hizo con el caso de la nieta de Gelman
Serpaj está de acuerdo, y desde ya me interesa subrayar que tenemos absoluta confianza en el Ministerio del Interior, en su capacidad técnica en esta materia. La duda que tiene Serpaj es que las huellas que figuran en el expediente, como perteneciendo al cadáver encontrado en la playa La Esmeralda, son huellas que en el ano 1976, cuando se tomaron y se agregaron en el expediente, pueden pertenecer a cualquiera y que en plena dictadura esto haya sido un mecanismo para ocultar la verdadera identidad de la persona. Pero por ejemplo, en el caso de un desaparecido argentino, Floreal Avellaneda, que apareció acá en Uruguay por la misma época, y que fue inicialmente reconocido por sus familiares por un tatuaje en el brazo con sus iniciales, el equipo argentino de Antropología Forense hizo el análisis de las huellas dactilares tomadas a ese cadáver cuando apareció acá, y son las de Floreal Avellaneda, quiere decir que no fueron alteradas en su momento cuando se tomó la muestra. Desde luego, ?qué garantía tenemos de que esas huellas incorporadas al expediente sean las huellas extraídas al cadáver aparecido en la costa? Ninguna garantía. Pero en este caso las huellas que aparecieron en el expediente del hallazgo del cadáver, eran las huellas de Avellaneda. Lo que quiere decir es que hay argumentos para los dos lados: tanto para sospechar que las huellas no son, como para pensar que a lo mejor son.
–Otro elemento que llamó la atención fue el corte de las falanges.
–En primer lugar, en el expediente judicial no existe ninguna constancia de que haya habido corte de los dedos en este caso como ha habido en otros. Pero además, el corte en realidad es un procedimiento científico habitual para cadáveres expuestos por largo tiempo en el mal. Y yo insisto, acá ha habido un error. En ninguna parte del expediente surge que haya habido cortes, como sí hubo en otros casos.
–En ese expediente también se sostenía que el cadáver correspondía presumiblemente a una persona de origen asiático.
–Lo que es un grave error obviamente, y que obedece a que vio un rostro muy hinchado por la permanencia en el mar. Prefiero creer eso.
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