Desaparecidos: "Hay un cambio de actitud en las Fuerzas Armadas"
Marcelo Falca
–¿Cuál es su balance de lo actuado hasta la fecha por la Comisión para la Paz?
–Creo que como todo organismo, los primeros tiempos, la propia instalación y recopilación del material, llevó su tiempo. El plazo original de cuatro meses, que fue prorrogado, era absolutamente insuficiente, lo teníamos claro desde el primer día. La Comisión ha recopilado gran cantidad de material, ha recogido informaciones, testimonios de gran cantidad de personas, ha logrado ordenar el material que procedía de diversas fuentes.
Ha logrado rectificar alguna información que constaba en forma equivocada. para poner un ejemplo, una persona de quien se decía había desaparecido con un año de diferencia respecto de su verdadera fecha de desaparición.
Ha logrado en algunos casos obtener testimonios que no se individualizaban que no se sabía dónde estaban, de modo que para estos primeros meses de gestión, el balance es auspicioso.
–Se ha divulgado que la Comisión ha logrado esclarecer cinco casos.
–Sí, los nombres no los vamos a dar, pero son los cinco primeros que la Comisión entiende que con las posibilidades a su alcance lo ha agotado y lo tiene como suficientemente esclarecido. Son todos casos de desaparecidos en el Uruguay.
–¿En estos casos se ha logrado localizar los restos?
–No. No hemos todavía obtenido en ningún caso, y esa es la gran asignatura pendiente, la localización de los cuerpos. En esos cinco casos que le digo, en alguno de ellos, lo que la Comisión se ha limitado a hacer es a recopilar toda la información ya existente, y entender que eso estaba claro. Hay otros casos, dos por lo menos, en los cuales la Comisión ha obtenido información nueva que nos permite individualizar el lugar donde falleció la persona, y las condiciones en que estaba. No sabemos todavía dónde están los restos, lo cual se está volviendo una tarea difícil.
–¿Cuáles son las dificultades que están apareciendo?
–Yo no sé si son dificultades. No tenemos que olvidarnos de que esta Comisión, y por algo había gente que entendía que no era el instrumento más idóneo, tiene atribuciones y potestades muy limitadas. A lo sumo, la Comisión puede invitar a una persona a que concurra a declarar; ni siquiera está facultada para citar, ni cosa que se le parezca. La localización de los restos es una información muy reservada, a un grupo pequeño de protagonistas de aquella época, y es difícil llegar a ellos. Pero lo que debe quedar en claro, es que en última instancia, la Comisión cumple su cometido elevándole al Presidente de la República el informe y sus conclusiones individuales sobre cada caso. Y luego el Presidente hará lo suyo.
–Cuando usted dice que la Comisión sí puede invitar a determinadas personas, ¿se han cursado invitaciones por ejemplo a militares que aparecen involucrados en violaciones a los derechos humanos?
–Hemos dialogado con todos los sectores de la sociedad. Y la dejo ahí. Yo en lo que confío es en que el Presidente pueda completar esa información que falta. Y le diría que en estos cinco casos, donde tenemos convicción primaria porque siempre es primaria, pero muy fundada, de que está agotada la investigación, lo que falta, lo único que falta, es la localización de los restos.
–Es decir que, por lo menos en estos casos, se logró aclarar las circunstancias de los fallecimientos, y eventualmente, se logró identificar a los victimarios.
–En lo que insisto es en que no toda es información original de la Comisión. Yo le diría que de esos cinco casos, en tres por lo menos, sí hemos obtenido información original.
–¿La identificación de las personas que intervinieron en estos episodios será incluida en el informe final de la Comisión.
–Usted sabe que eso refiere al famoso problema del quién, que no era una reivindicación de la Asociación de Familiares. La Comisión en algún caso tiene los nombres, y al Presidente se le van a elevar. Luego el Presidente, resolverá qué tipo de información suministre a los familiares.
–Se aguardaba para esta fecha documentación desclasificada procedente de los Estados Unidos. ¿Se ha comenzado a recibir ese material?
–La gente del Departamento de Estado estuvo con nosotros, ratificaron personalmente a través de un enviado que vino de Washington, lo que ya habían anticipado por carta, de que iban a desclasificar toda la documentación referente al Uruguay, pero que por razones de tiempo, y porque en el orden cronológico va primero Chile, después Argentina y después Uruguay, por más que iban a tratar de acelerar, esa información estaría llegando en marzo. Lo que se comprometieron a enviar es lo de la desclasificación de Chile y de Argentina, toda información que refiriera a Uruguay. Ha llegado ya alguna cosa, pero muy poco sustanciosa.
–¿El cambio de gobierno de los Estados Unidos incidió en la modificación de algún plazo?
–No incidió para nada. Se nos dijo, ya antes de la elección, que sí se iba a desclasificar la información de Uruguay, y siempre se habló del entorno del mes de marzo.
–¿Ustedes perciben que existe una real apertura de la sociedad a volcar toda la información que se pueda y aclarar definitivamente estas situaciones?
–Yo creo que sí. Creo que uno de los aspectos más significativos ha sido la tarea de la prensa, que ha logrado instalar este tema en el marco de las cuestiones sociales, y lograr que el tema alcanzara una gran legitimación entre la gente. Si nosotros, básicamente el doctor Ramela y yo, hemos accedido a infinidad de entrevistas, es no por ningún afán de protagonismo personal y eso me gustaría subrayarlo, sino porque entendemos que la prensa ha sido un vehículo muy importante para que gente que estaba completamente desinteresada de este tema, o lo sentía como un tema ajeno, ahora apoye calurosamente la tarea de la Comisión. No me parece menor una encuesta de Interconsult que se divulgó días atrás, donde se da un 73% de apoyo popular. Uno recibe en la calle, en el barrio, permanentemente muestras de ciudadanos desconocidos que se arriman a manifestar su apoyo. El otro día estuve participando en la inauguración de una muestra fotográfica sobre el tema en el atrio municipal donde hizo una breve alocución para inaugurarla el ministro de Educación y Cultura, en la que él muy francamente reconoció que él mismo había cambiado de opinión respecto de lo que pensaba diez años atrás sobre el tema. Creo que de algún modo se ha extendido y colectivizado la idea de que este es un período trágico de la vida del país, que le hace bien al país sanar esa herida e ir al descubrimiento y la reconstrucción de la verdad histórica.
–En ese camino hacia la verdad histórica, ¿usted entiende que hay sectores que están procesando un cambio en su forma de ver el tema, por ejemplo las Fuerzas Armadas?¿Efectivamente, se está recibiendo colaboración de parte de los sectores castrenses?
–Nosotros siempre hemos dicho, que todos los sectores de la sociedad están colaborando. Me parece que no se necesita demasiada suspicacia para entender el significado de lo que digo. Pero sin rehuir la pregunta, le diría más concretamente que sí, que así como este tema en muchos sectores de la sociedad se ha abierto camino, por fin, –le insisto gente que lo vivía como un tema ajeno y que hoy lo vive como una necesidad–, pienso que también en muchos sectores de las Fuerzas Armadas esta idea ha calado y hay un cambio de actitud, muy positiva por cierto.
–¿El escenario que se va reconstruyendo sobre lo ocurrido e
s aun más dramático que el que se suponía, o se va descubriendo una realidad diferente? Por ejemplo, en relación a la Argentina, donde aparecía un plan sistemático de exterminio de opositores al régimen militar.
–Yo le diría que es un escenario muy dramático. Y es tan dramático como siempre supimos que era. Lo que sí parece claro y es la gran diferencia entre el Uruguay y la Argentina, dada hasta por el número de personas desaparecidas, es que no existió un plan generalizado de exterminio y de eliminación sistemática como sí hubo en la Argentina. No obstante, creo que respecto de algunos sectores políticos, hubo, si no un plan sistemático, por lo menos una encarnizada represión, que cayó más sobre algunos partidos o sectores que sobre otros.
–¿Cuánto se ha podido avanzar con respecto a los casos de niños desaparecidos?
–Hasta ahora no se ha avanzado. En la distribución interna de tareas no me ocupo específicamente del tema niños, pero todos estamos enterados de todo, y Simón Riquelo y el hijo de Blanca Altman y los dos hermanos Hernández Hobbas que faltan, siguen faltando lamentablemente. No hemos logrado información todavía.
–¿Aún se busca en Argentina?
–Sí, básicamente se busca en Argentina. Nos han mandado mucha información, pero no información útil a estos efectos.
–¿La información que iba a suministrar la SIDE llegó efectivamente?
–Hasta ahora no.
–¿A qué atribuye esta presunta demora?
–No sabría decírselo. Ese organismo tuvo un cambio de titular. Pero a mí me parece fundamental obtenerla y seguir insistiendo en el pedido, porque como comprenderá para nosotros es muy difícil investigar lo ocurrido en la República Argentina si no tenemos colaboración franca como la hemos venido teniendo de Abuelas de Plaza de Mayo y de la Secretaría de Derechos Humanos, pero también necesitamos colaboración de la SIDE.
–¿La gente que ha colaborado, lo ha hecho, digamos, a cara descubierta, o aún hay temores, de comunicarse o de ir a hablar con ustedes?
–Hay de todo. Hay gente que no tiene ningún temor, que ha venido a cara descubierta. Hay gente que ha pedido preservar su anonimato, y hay gente que tiene tanto temor que, incluso, nos ha dejado alguna información en forma anónima, en sobre cerrado dirigida a alguno de los miembros de la Comisión. No dan ni su nombre, ni su teléfono, ni forma de ubicarlo, y en esos casos, normalmente, ni siquiera lo dejan en la sede de la Comisión en el Edificio Independencia, sino que se lo allegan al lugar de trabajo, en mi estudio por ejemplo, o en el estudio del doctor Ramela.
¿La Comisión ha recibido pistas falsas?
–Yo no lo he percibido nunca. No creo que haya habido actos intencionales de desinformación. Sí hay gente que aporta alguna información que cree muy valiosa en base a elementos de juicio que son presunciones del propio informante, que para nosotros no tienen demasiado respaldo. Creo que aquí se da que hay personas que durante muchos años guardaron un pequeño secreto y que a lo largo de tantos años de silencio han hipervalorado la importancia de eso que sabían y callaron y que hoy vienen a contarlo por fin, animados, y sin temor, pero lo que traen no es tan valioso como ellos lo han estimado, hipervalorándolo o sobrevalorándolo todos estos años. De todas maneras, y me parece que es importante destacarlo, la Comisión desde sus primeras reuniones de trabajo, tuvimos siempre claro que no íbamos a descartar un solo dato, una sola información, una sola pista, y las íbamos a chequear todas, por fantasiosas que nos parecieran, o por poca prueba que puedan tener. No omitimos chequerar ninguna. Y eso es la gran sobrecarga de tareas.
¿La información los ha desbordado?
–Por ahora venimos pudiendo, a costa de un gran sacrificio personal. No se olvide que varios de los miembros continuamos con el desarrollo de las actividades habituales. La Comisión es honoraria. Es curioso, pero hay mucha gente que piensa que este es un cargo rentado, y no es así. Y por ende, lo que hemos tenido que hacer es a nuestra agenda de trabajo normal, sumarle una nueva tarea que insume muchas horas.
¿Se definió de qué forma se entregará la información a los familiares?
–Se los consultamos a los familiares, todavía no adoptaron una decisión final. Aparentamente, lo que prevalecía, y a mí me parece correcto, era la voluntad generalizada de que no hubiera anticipos sino que fuera entregada toda junta al terminar, y que todos los familiares tuvieran acceso a la misma.
¿Será tarea de la Comisión elaborar su propia lista de desaparecidos, o se remitirán a las nóminas que se han dado a conocer?
–Los listados son varios, los listados tienen diferencias entre sí. Cuando la Comisión culmine su tarea va a elaborar también una lista que va a pasar a ser la lista a juicio de la Comisión. Usted sabe, que incluso ha habido alguna depuración, no tanto respecto de las listas provenientes de aquí de Uruguay, de las hechas por Familiares o por Serpaj o Ielsur. Sí basicamente de las listas y los legajos de la Conadep, donde tenemos dos o tres casos más de información errónea, y quedó allí registrada. La persona fue dejada en libertad, abandonó el territorio argentino, y cuando nos mandaron de la Conadep los legajos, aparecía esa persona como desaparecida porque el dato quedó.
Más allá de la posibilidad de solicitar prórrogas, ¿la Comisión se ha puesto algún plazo para finalizar la investigación?
–No lo tenemos, ni lo tiene el presidente tampoco. Sí tenemos claro que esta no puede ser una tarea eterna ni mucho menos. Yo supongo que en este año próximo la Comisión debiera culminar sus actividades en el 2001. El presidente ha asegurado que mientras la Comisión lo necesite, él va a prorrogar el plazo de funcionamiento. Falta todavía mucho, pero es de suponer que en el 2001 la labor de la Comisión podría quedar concluída y disolverse.
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