Visiones contrapuestas por fijación de tasas arancelarias para la importación de azúcar
El decreto del gobierno establece que a partir del 1º de enero se fija una tasa global arancelaria de 35% para la importación de azúcar refinado, y se prohíbe la importación del mismo por un plazo de 60 días.
Asimismo, a partir de mañana se fija «una tasa global arancelaria de 0% para la importación de azúcar crudo originario de países integrantes del Mercado Común del Sur (Mercosur) importado por los ingenios azucareros para refinar en el país. Si la importación fuere originaria de otros países se aplicará una tasa global arancelaria de 5%».
En otro orden, se exonera del arancel a las importaciones de azúcar refinado efectuadas por empresas que utilicen el producto con destino industrial, previa autorización del Ministerio de Industria, Energía y Minería».
En los considerandos se plantea que es necesario «mejorar la competitividad del sector que utiliza el azúcar como insumo en el proceso industrial», así como que «el nuevo régimen posibilitará beneficiar a los consumidores, logrando una efectiva reducción en el precio de venta del producto final».
«Muerte de la industria»
Al comparecer una delegación de la Intersocial de Bella Unión en la Comisión de Asuntos Laborales y Seguridad Social, el gremialista Ruben Rodríguez sostuvo que «si liberalizamos el azúcar significará que se dejan de producir, principalmente de refinar, alrededor de 40 mil toneladas, lo que representa para Bella Unión 100 días menos de trabajo y para Azucarlito, alrededor de 30 días menos de trabajo».
Rodríguez sostuvo que Calnu «deberá funcionar con aproximadamente 105 días de trabajo en el año, lo que aumenta los costos fijos y también representa un problema que se va a seguir dando. En Paysandú, Azucarlito tenía 80 días de trabajo en el año, pero ahora tendrá 50 días, lo que hace inviable mantener una fábrica».
Según Rodríguez, «tenemos el problema del arancel con la Organización Mundial del Comercio en un acuerdo que tiene firmado el Uruguay, por el que no puede tener un arancel externo mayor del 35%, que implica todo el mundo azucarero».
Sin embargo, agregó el sindicalista, que el mundo «subsidia, protege y vende más caro que nosotros. Esto no sucede solamente en Argentina, sino también en Japón, Europa, Estados Unidos, y no entendemos cómo esos bloques económicos, por ser grandes pueden violar esos acuerdos, y Uruguay no puede crear algún mecanismo para llegar a esos aranceles».
Para Rodríguez, «el Ministerio de Industria, Energía y Minería sabe bien que sin fondo de reconversión precisamos como mínimo el 62%, 63% del arancel. Lamentablemente, nos ofrecen un 35%, sabiendo que ello representaría la muerte de la industria azucarera».
Asimismo, Rodríguez aludió al fondo de reconversión que «se creaba y hoy el gobierno está diciendo que no se sabe cómo se instrumentará. Pero si ese fondo no se crea y se establece, cuando ello se haga habrán muerto todos los proyectos de reconversión que existen. Ese es el riesgo que corremos».
Agregó que «el Fondo de Reconversión es importante, porque ya ha comenzado la reducción en Bella Unión. En efecto, de las 10 mil hectáreas que existían pasamos a 3.000, y eso significó una pérdida de 600 mil jornales en el año, que no han sido compensados todavía».
Al referirse nuevamente a los proyectos de reconversión, «decimos que se ha cuestionado el Fondo, el mal uso, y se ha preguntado qué fue lo que se hizo».
«Nosotros decimos que fueron proyectos forzados porque quedaron condicionados en el decreto de la importación de crudo», señaló Rodríguez.
Producción azucarera
Según los datos suministrados por Rodríguez de la Intersocial de Bella Unión, en esa localidad, «se producen entre 15 mil o 16 mil toneladas de azúcar de caña y el resto es refinado. El consumo uruguayo asciende a unas 100 mil toneladas, de las cuales 35 mil toneladas las refina Azucarlito y el resto, Calnu».
«El tiempo anual de trabajo en Calnu son aproximadamente 200 días de refinado y zafra. Esta última insume alrededor de 80 o 90 días.
De todos modos, en esos períodos de zafra se ha bajado la molienda de la caña para la incorporación de crudo, lo que forma el complemento junto con el azúcar, que en algún momento se decía que era viable ya que se utilizaba la energía de la caña para refinar el crudo».
Por tanto, indicó Rodríguez que «los trabajadores estables de Calnu que dependen de la caña son 180, hay entre 200 y 300 productores rurales estables en lo que tiene que ver con la caña, 1.200 cortadores de zafra, alrededor de 200 rejuntadores, pisadores y camioneros y 450 zafrales de Calnu.
Esa es la cantidad de personas que giran alrededor de la industria azucarera, a lo que se debe sumar 150 o 160 productores de caña».
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