“Las investigaciones periodísticas desarrolladas en torno a las desapariciones forzadas de uruguayos han sido serias y meticulosas y, en cierto sentido, desencadenantes de la promoción de los procesos, al punto de que no puede prescindirse de la información recibida de los medios de prensa”, dice el escrito de la fiscal Mirtha Guianze.
“Los periodistas de El Observador, Gabriel Pereyra, Walter Pernas y Samuel Blixen, de Brecha, Roger Rodríguez de LA REPUBLICA, la Revista Posdata, hace años ya, manejaron datos similares, de fuentes militares en casi todos los casos”, continua.
La fiscal destacó, “en esa dirección, la investigación del periodista Roger Rodríguez publicada primero en la revista Posdata y después en el diario LA REPUBLICA”, cuyos datos fueron tomados “como fuente para producir” los informes y “encaminar” la investigación que llevaron adelante el actual canciller Gonzalo Fernández y el ex comandante en jefe del Ejército, Carlos Díaz.
“La comprobación de todos los otros resultados de su investigación periodística: hallazgo del hijo de Sara Méndez, averiguación de la identidad de la nieta de Gelman, partiendo del traslado de María Claudia García a Uruguay (…) identificación de la escribana que intervino en la venta de la casa de la calle Millán, existencia de una base clandestina del SID en la calle Francisco de Medina con taxis que trabajaban para el Servicio, entre otros, impone otorgarle credibilidad a su trabajo”, continuó la Fiscalía.
Guianze incluso va más allá y expresa que la credibilidad de la investigación se acentuó porque “mucho tiempo después de publicadas sus notas, la Fuerza Aérea reconoció la existencia de los vuelos de julio y octubre de 1976 que transportaron prisioneros desde Buenos Aires, en informe suscrito por el comandante de la Fuerza, Enrique Bonelli”, dice.
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