Papeleras. Dijo que hace falta un "trabajo fino" del gobierno que permita superar el diferendo

Mujica tendió puentes para acercar a Argentina y Uruguay

El líder del MPP arribó ayer al puerto de Montevideo a las 12.00, una hora más tarde de lo previsto, ya que el barco de Buquebús en el que venía debió permanecer dando vueltas en la bahía por una hora a causa de una embarcación que se encontraba incendiada y que impedía al buque atracar (ver página 5). En las cuatro horas que permaneció en la embarcación, Mujica habló con varias personas que se acercaron a saludarlo, dentro de los que estuvo el embajador uruguayo en Argentina, Francisco Bustillo. También habló con LA REPUBLICA sobre los resultados de su gira.

 

­¿Qué valoración hace de su visita a Buenos Aires?

­Yo creo que fue enormemente positivo. Hay un sentimiento de mucha simpatía en términos genéricos hacia el Uruguay por la sociedad argentina. Los fenómenos de distancia que nos generó los conflictos de Fray Bentos y de Gualeguaychú no empañan eso. Me parece que nuestra sociedad debe trabajar mucho en la relación y buscar la misma.

Considero que las relaciones personales con parte de los cuadros medios que componen la nomenclatura del gobierno argentino es un valor intangible. La diplomacia no es sólo el ejercicio de los encuentros convencionales y formales, sino el cultivo de relaciones personales que son las únicas que sirven para acercarse a la verdad. Y desde ese punto yo tengo la sensación de que se puede progresar mucho en la Argentina si somos conscientes de eso.

Con mucha amabilidad hay que insistir en los problemas. Nada se supera con magia pero supone una política que busca la superación. A veces en el Uruguay me parece que existe una especie de ingenuidad colectiva en el sentido de intentar soluciones rápidas en problemas complejos. Me parece que hay que establecer políticas de aliento que busquen primero crear condiciones para poder progresar.

 

­¿Uruguay no ha aportado con sus acciones a generar esas condiciones?

­Me parece que nosotros, porque somos un país muy pequeño, porque estamos en diversos frentes, hacemos distintas cosas, y no veo que en este problema tan delicado hayamos hecho un trabajo fino.

 

­¿Parte de los «mandados» con los que dijo que viene tienen que ver con esto?

Claro. Creo sinceramente que hay mucho que establecer en ese terreno porque existen condiciones. Realmente existen francas condiciones, existe facilidad de comunicarse y debe buscarse eso.

 

­En estos días tuvo muchísimas entrevistas con medios, y la gente no paraba de saludarlo. ¿Cómo explica ese fenómeno?

­Sí, me recibieron muy bien. En lo personal yo me vi muy abrumado, no pude cumplir con todo. Lo que pasa es que nosotros tenemos una vieja relación con mucha gente. A la gente de la Cancillería, por ejemplo, la conocemos desde hace añares y seguramente también hay algo de mitología en alguna gente.

 

­¿En qué medida tuvo oportunidad de plantear a las autoridades argentinas el tema de las detracciones al gas y el conflicto entre ambos países por Botnia?

­El tema de las detracciones es un problema de ellos, lo que repercute en nosotros son las asimetrías. No es nada diplomático que yo diga a la prensa estas cosas, son esas situaciones en que el trabajo periodístico se vuelve contra la necesidad de la nación. Yo tengo algunas cosas pero me las llevo porque si no trato de tejer y rompo todo.

Yo quiero tener la puerta abierta para venir o para mandar a alguien…para ver si se pueden arreglar algunas cosas, y un día capaz que los cancilleres se sientan y firman un papel, y sale la foto y ta. Pero ahora está lo previo.

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