Pericia de ADN

Trasladan su cuerpo a Santiago

El cuerpo de Mónica Benaroyo, decapitado y momificado, fue encontrado el lunes 21 de julio en medio del desierto, en un paraje denominado Pampa o Cuesta Chica, a 25 kilómetros al sur de la ciudad de Arica. Lo halló un soldado, mientras realizaba maniobras en el terreno perteneciente a una unidad militar. Mónica no figuraba en las listas oficiales de detenidos desaparecidos de la dictadura. Su momificación permitió la identificación a través de la hidratación de las yemas de sus dedos, con los que se obtuvo una huella dactilar que fue cotejada con las del Registro Civil de Santiago, donde Mónica estaba inscripta. Fuentes forenses consultadas por LA REPUBLICA en Montevideo explicaron que el método de hidratación, con inyecciones de glicerina, se suele utilizar para la identificación de cuerpos encontrados en el mar, ya que permite recuperar la tensión de la piel para obtener una huella dactilar. La última vez que Mónica había sido vista con vida fue el mismo día del golpe de Estado, el 11 de setiembre de 1973, cuando trabajaba para el servicio de cultura de la municipalidad de Arica.

Se desconoce aún el calvario que sufrió desde su detención, hasta su decapitación y enterramiento en el desierto. Su cuerpo conservaba restos de ropa, donde había monedas de la época y hasta una cajilla de cigarrillos Hilton en un bolsillo. Informes procedentes de Chile indican que el médico legal Patricio Bustos confirmó que sus restos serán llevados a Santiago este fin de semana para realizarles un peritaje de ADN.

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