Desaparecida en Chile

Identifican restos de uruguaya

El cuerpo de la uruguaya Mónica Cristina Benaroyo Pencu, desaparecida en Chile luego del golpe de Estado del 11 de setiembre de 1973, fue identificado por un grupo de investigadores del gobierno chileno, como el de un cadáver momificado que apareció en un recinto militar en el extremo norte del país. La información adelantada ayer por la prensa chilena fue confirmada oficialmente por la Policía de Investigaciones, luego que un soldado encontrara los restos durante maniobras en Pampa Chaca un cuartel del Ejército ubicado cerca de Arica. El cuerpo de la uruguaya apareció con la cabeza cortada pero fue formalmente identificada.

Mónica Cristina Benaroyo, de nacionalidad uruguaya, había nacido en Rumania y se había radicado en Chile. Su caso no aparece en las listas oficiales de detenidos desaparecidos por los cuerpos represivos de la dictadura militar que encabezaba el general Augusto Pinochet.

La identificación de Benaroyo se logró a través de las huellas dactilares que se cotejaron con la base de datos del Registro Civil en Santiago, donde la uruguaya había tramitado documentación legal. Pese a que Mónica se encontraba momificada en medio del desierto, sus huellas dactilares pudieron ser tomadas del cuerpo.

La momificación llevó a practicar un sistema de hidratación de las yemas de sus dedos que permitió obtener registros dactilares para su comparación con el registro público. El cuerpo conservaba sus ropas y entre ellas se encontró una caja de cigarrillos marca Hilton que se fabricaba en Chile a fines de los años sesenta.

El caso de Mónica Benaroyo no fue presentado ante la organización de Madres y Familiares de Desaparecidos y recién fue denunciado durante el gobierno de Jorge Batlle ante la Comisión para la Paz, que al no recibir confirmación del estado chileno, no lo incluyó en su Informe final, según el libro «A todos ellos».

Mónica Benaroyo, era licenciada en Filosofía y con manejo del francés, rumano y persa. Había trabajado en Italcable de Buenos Aires. Fue detenida luego del golpe de 1973 y se dictó un decreto de expulsión en su contra. La última vez que se había sabido de ella fue el mismo 11 de setiembre, en la alcaldía de Arica donde trabajaba.

El gobierno uruguayo no reconocerá como oficial el hallazgo hasta que se realicen los exámenes oficiales de ADN con un par de familiares muy mayores que viven en Uruguay o con una hermana radicada en Estados Unidos, según pudo saber LA REPUBLICA de fuentes oficiales.

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