Informes forenses corroboran saña de militares de la época
La viuda y la hija de Ubagesner Chaves Sosa ratificaron ayer ante la jueza penal de 7º Turno, Graciela Gatti, y la fiscal Ana María Tellechea, la denuncia penal por la desaparición forzada, torturas y homicidio del militante comunista, cuyos restos reaparecieron el 29 de noviembre de 2006.
La «aparición» de los restos óseos de Ubagesner Chaves Sosa, hallados en una chacra en las cercanías de Pando por el equipo de arqueólogos de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, implicó una denuncia penal ante el Juzgado Letrado de esa ciudad canaria.
El juez letrado de 1er. Turno de Pando, Humberto Nilson Alvarez Samudio, dispuso entonces un análisis arqueológico de los restos, el cual fue remitido a su sede el 8 de diciembre de 2005, con la firma del antropólogo forense Horacio Solla.
El informe Nº 534 del Laboratorio de Antropología Forense que se entregó a la Justicia señaló que el cuerpo estaba «en mal estado de conservación». El cuerpo «está casi completo. Había recibido el tratamiento con cal viva, que se le aplicaba a los cuerpos con intenciones de destruirlos», señala.
«Se les colocaba cal por debajo del cadáver, se ponía sobre ella al mismo y luego se le aplicaba otra capa de cal viva. Se sabe en base a la abundante literatura forense al respecto que la cal viva a los sumo destruye los tejidos blandos y los desfigura», expresa el informe. Pero el dato más revelador fue la ausencia de las falanges de manos y pies.
Sin embargo, fue el informe de la Junta Médica del Instituto Técnico Forense (ITF) el que determinó que los restos hallados en Pando correspondían al militante comunista desaparecido en la base aérea de Boiso Lanza, Ubagesner Chaves Sosa. «El hallazgo inicial fue el de un cráneo, en la zona había cal y bolsas de cal en un envoltorio de la época», dice el informe fechado el 8 de febrero de 2006.
Los médicos forenses constataron fracturas en los arcos costales y lesiones en el cráneo. Ante las lesiones constatadas «no puede dejar de pensarse en la eventualidad de una lesión visceral como podría ser del bazo, imposible de aseverar sólo con el estudio esquelético,» como hipótesis de la muerte.
Los técnicos destacaron no contar «con ningún aporte de datos clínicos ni sintomatología» para «determinar la causa de la muerte con certeza» pero «por los hallazgos (…) indudablemente no pueden dejar de relacionarla con problemas vinculados a su privación de libertad y posible víctima de tortura, con ocultamiento de cuerpo». El informe fue firmado por el doctor Grado 5 en medicina forense, y director del ITF Guido Berro, y los médicos Zully Domínguez y Roberto Lima.
La denuncia ratificada ayer expresa que Chaves Sosa fue detenido «sin motivo, ilegalmente, y se le ‘desapareció’. Se le torturó, dio muerte y ocultó su cadáver al amparo de la impunidad que el mismo régimen (la dictadura) generó».
«El enterramiento del cuerpo con cal viva persiguió la intención de destruir el cuerpo y el inexplicable faltante de piezas óseas (especilamente de las manos y los pies) podría estar relacionado con una intención de evitar su identificación», expresa el escrito del abogado patrocinante en la causa, Oscar López Goldaracena.
Según el informe antropológico «el esqueleto» fue encontrado sin 5 falanges de la mano derecha, 6 falanges de la mano izquierda, todas las falanges del pie derecho y todas las falanges del pie izquierdo», entre otros huesos.
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