Nuevas normas sobre adopción de menores agilizan tramitación
Así da gusto asistir a las sesiones del Senado. La extraordinaria de ayer se desarrolló observando respeto y tolerancia recíprocos, a pesar de que había algunos asuntos que iban a generar discusión.
El Alto Cuerpo Legislativo debía tratar un proyecto de ley que introduce modificaciones a varios artículos del Código de la Niñez y la Adolescencia; concretamente a aspectos vinculados con la adopción de menores.
Tocole en suerte a Margarita Percovich brindar el informe correspondiente. Con la claridad que le es habitual, expuso los lineamientos generales del proyecto que modifica incisos, numerales y artículos enteros del referido código. Básicamente, la nueva norma otorga al Estado –concretamente al INAU– un papel más importante en lo que tiene que ver con la adopción. Asimismo, abrevia y facilita el proceso, al tiempo que elimina la odiosa distinción de hecho entre hijos de primera y de segunda categoría. También se propone preservar la identidad del adoptado, su nombre y la posibilidad de mantener vínculos con su familia biológica.
Reiteradamente durante su elocución, Margarita hizo hincapié en que la norma en discusión tenía como objeto la defensa de los derechos de los niños y adolescentes y no se ocupaba de la salvaguarda de los de los adultos.
El primero en expresar su disenso con algunas disposiciones fue el líder forista. Don Julio María expuso su categórico rechazo a lo que llamó un «nuevo monopolio del Estado» en referencia a la potestad que se otorga al INAU para la selección de la familia a la que se dará un niño en adopción. Tanto él como Gallinal (la voz cantante de los blancos en este asunto) y Moreira entienden que esa potestad era ejercida por el Poder Judicial con toda transparencia y solvencia. Sin embargo, Margarita sostuvo que solía ocurrir que muchos jueces se inclinaran por conocidos o amigos para entregar niños en adopción.
Gallinal no desperdició la bolada para criticar de paso al Directorio del INAU y a su presidente, cuestionando ásperamente su gestión. «El INAU no está en condiciones de asumir esa responsabilidad de seleccionar a la familia más apta, y no está bien que se retacee la participación del Poder Judicial», sentenció el correntoso senador. Pero éste también reivindicó el papel de organizaciones sociales sin fines de lucro que hasta hoy habían tenido una participación relevante en lo atinente a la adopción, como el Movimiento Familiar Cristiano, y que ahora quedan eliminadas de raíz. Gargano creyó del caso intervenir para quebrar una lanza por Giorgi: «Decir que el INAU ha fracasado es una afirmación excesiva», afirmó el Polo, quien resaltó la encomiable tarea que desarrolla el instituto al que no puede juzgárselo por algunos episodios en la Colonia Berro. Después de muchas idas y venidas, el proyecto fue aprobado en general con los votos oficialistas: 17 en 25.
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