Para ex director Lissidini, 50% de los funcionarios aduaneros son corruptos
En charla con LA REPUBLICA, Lissidini dijo que desde su experiencia, la gente muchas veces no se da cuenta de la importancia que tiene la Aduana, para nuestro país y su economía, y agregó sobre las coima, que en muchos funcionarios aduaneros, «hay una especie de inconsciencia» que los lleva a estar «convencidos de que es algo a lo cual eventualmente tendrían derecho».
–¿Cuál es la reflexión que hace habiendo pasado ya varios años desde su procesamiento?
–Es bastante complejo, vivimos en una sociedad muy hipócrita y bastante mediocre, yo tengo una forma de pensar, soy filosóficamente ketzeniano. El Poder Judicial no hace justicia, en el Poder Judicial lo que deben hacer los jueces es aplicar la ley, no hacer justicia, que son dos cosas totalmente distintas. La justicia de las cosas, o sea lo que la gente considera que justo o injusto, pasa por el Poder Legislativo, no por el Poder Judicial. Un caso típico que sirve de ejemplo es el del aborto, si se despenaliza o no, pues bueno en definitiva es el Poder Legislativo el que va a decir si es justo penalizar o no es justo.
–¿Por qué cree usted que lo procesaron?, más allá de lo que al delito que se le tipificó propiamente dicho se refiere. Como se dice en la jerga popular, ¿cree que le hicieron una cama?
–Yo no creo eso, aunque hubo gente que sí instigó para que pasara todo esto. Pero ya ha pasado mucho tiempo y uno no puede vivir con el odio adentro, porque se termina mordiendo la lengua y se termina envenenado. Aunque creo sí que hubo gente que no entendió cuál era el norte por más que yo lo expliqué muchísimas veces. Me aburrí de hablar de la corrupción en la Aduana, me aburrí de decir que la gente comprando cosas de contrabando le hacía mucho mal al país. También hay que ver el contexto histórico de cuando yo era director de Aduanas, que no es ahora con la bonanza económica del país, era en 2002, cuando teníamos destrozado financieramente al país. En su momento dije que había que cambiar la patria financiera por la patria exportadora y por eso recibí muchos golpes. Hubo gente que no lo entendió, pero era el único camino que teníamos.
–¿Qué opinión le merecen estos últimos procedimientos que derivaron en los procesamientos de varios aduaneros, más cuando usted se embanderó en su momento con la pelea contra la corrupción en dicha dirección?
–Excelente, bienvenido sea el hecho de marcar y aplicar la ley, por la ley en sí misma. Yo creo que tenemos que felicitar porque se están llevando a cabo investigaciones por denuncias de terceros, por propia investigación de adentro de la Dirección Nacional de Aduanas, porque, vamos a entendernos, yo siempre dije que había un 50% de aduaneros corruptos, pero hay otro 50% de gente muy bien.
–¿Tan grande le parece el porcentaje de funcionarios corruptos?
–Sí, es la percepción que sigo teniendo hoy, que ya estoy fuera hace ya varios años, casi cinco. Además, este tema lo hablé en reiteradas oportunidades cuando estaba al frente de la Dirección Nacional de Aduanas.
–¿Cuál cree entonces que es el camino para lograr depurar a la Aduana de ese 50% de funcionarios corruptos que usted menciona?
–Yo creo que se debe seguir en el camino que están ahora, que es seguir investigando, hay investigaciones a nivel judicial y hay que darle todas las armas necesarias para investigar, como el levantamiento del secreto tributario, del secreto bancario. No puede ser que las declaraciones juradas de los funcionarios públicos no puedan ser revisadas o necesitan autorización judicial, a veces son trámites lentos difíciles de conseguir, creo que hay cosas de la ley con respecto a ese tema que creo que es fundamental retocar. La gente que no tiene nada que ocultar, pues justo eso, no tiene nada que ocultar.
El tema también es poner a determinada gente en determinado lugar, gente honesta, aunque también se requieren otras dotes como la inteligencia y tener la valentía suficiente de ir contra un sistema que lleva más años que el Estado uruguayo, como lo es la Aduana.
–Cuando usted estaba al frente de la Dirección Nacional de Aduanas ¿conocía la existencia de esta última organización desbaratada, o de otras similares?
–No, en este caso no. Por lo que se habla, esta es una organización de poca monta, no es lo que es general los grandes ilícitos, si bien esto suma, estamos hablando de pocos pesos, de 200, 300, 400 o 500 pesos por expediente.
Hay una especie de inconsciencia del funcionario aduanero, primero que está convencido de que es algo a lo cual eventualmente tendría derecho, es increíble pero es así. Pero como digo una cosa también digo la otra, también hay aduaneros que de ninguna manera aceptan ni un peso de coima.
En mi época creo que hubo un récord de investigaciones administrativas y sumarios, es más, yo saqué los sumarios de adentro de la Aduana y no era porque desconfiara de cómo se comportaba en definitiva el Departamento Jurídico, pero creía que había que darle transparencia, por lo tanto lo trasladé por decreto, que el sumario de la Aduana a los aduaneros se hiciera en la Oficina Nacional del Servicio Civil.
O sea que fuera una oficina totalmente diferente, ajena al quehacer diario de la Aduana y a cualquier tipo de suspicacia.
–¿Cree que esta nueva serie de investigaciones y procedimientos es una nueva etapa en pos de la depuración de la Dirección Nacional de Aduanas?
–Creo y espero que sí, porque en definitiva la gente ve la Aduana como algo bastante lejos de uno, pero la Aduana es parte del Estado, forma parte de nuestra vida, es la que determina que las industrias nacionales salgan adelante porque si no tendrían una competencia desleal con el contrabando, con la subfacturación.
La gente no se da cuenta, pero hasta su propio trabajo depende de la eficacia o ineficiencia que tenga la Aduana, porque si entra determinada mercadería de contrabando que se está produciendo en el país, obviamente que va a ser una competencia desleal y va a terminar con la empresa uruguaya fundida.
Me acuerdo de que hice un estudio respecto al tema de la industria textil en el Uruguay, sobre la subfacturación y el contrabando, que determinó que una cantidad enorme de empresas textiles que empleaban a miles de trabajadores terminaron fundidas por esos temas.
Que eso no nos vuelva a pasar, hay que pelear por la mano de obra nacional en forma clara, de acuerdo con las reglamentaciones internacionales, que podamos competir libremente con cualquiera o en las mismas condiciones. Y el fiscal de todo eso debe ser la Aduana.
Compartí tu opinión con toda la comunidad