Informe del Ministerio del Interior contradice estudio antropométrico y odontológico

Familiares de Sena exigen garantías: hacer pericia de ADN en el exterior

De todos modos la Comisión para la Paz entiende que el tema «no está cerrado», y que hay que «agotar» todas las instancias posibles. El miércoles, con la anuencia de los familiares de Sena, el Serpaj y la Comisión para la Paz acordaron practicar al cuerpo una pericia de ADN «con todas las garantías que la familia entienda en el caso, para tener las mayores seguridades posibles».

Precisamente, la familia puso como condiciones que el estudio se realice en el exterior –Europa o los Estados Unidos– y que la extracción se efectúe con personal idóneo, preferentemente del laboratorio que intervenga. La familia reaccionó ayer con sorpresa ante el anuncio de la Comisión para la Paz sobre la identidad del cuerpo (ver nota aparte).

El informe del Ministerio del Interior se basó en estudios efectuados durante la dictadura por la Policía Técnica y por la Dirección de Identificación, y el cual concluye que «las huellas decadactilares correspondientes a los restos ubicados en su momento en la playa La Esmeralda en el departamento de Rocha no coinciden con las huellas de Sena y que están en poder de los distintos organismos del Estado», informó Ramela en una conferencia de prensa en el Edificio Independencia.

Poco antes, la Comisión comunicó al Serpaj el resultado de este informe, basado en los estudios policiales de la época.

En el mismo expediente figura el informe del doctor Mario Katz quien en 1976 certificó que el cuerpo llevaba 20 días en el agua y que se trataba de un hombre de raza asiática.

El 13 de diciembre pasado, el Serpaj anunció públicamente que el cuerpo hallado en 1976 en la playa La Esmeralda y conservado en el cementerio de Castillos correspondía en un «99,99%» al del pescador y albañil de Punta del Diablo, desaparecido en 1974. El Serpaj basó su estudio en las conclusiones del antropólogo forense Horacio Solla, quien utilizó la técnica de videosuperposición digital entre el cráneo desconocido y las fotografías suministradas. Mediante este procedimiento, Solla había logrado identificar los restos encontrados en abril de 1995 en El Pinar como los del ex agente chileno Eugenio Berríos. En aquel momento, la Justicia entendió como suficiente el informe de Solla y descartó una pericia de ADN. El Serpaj también recibió la confirmación sobre la identidad a partir del estudio del odontólogo que atendió a Sena en Castillos.

Según el Serpaj la autopsia del cuerpo se realizó en forma irregular, sin el rigor científico correspondiente. En las pericias practicadas en la época, intervienen también el médico policial Jesús Laborde y el juez de la 4a. Sección de Castillos, César Turenne. Dos días después que el cuerpo fuera sepultado, un equipo de la Policía Técnica Forense de Montevideo exhuma momentáneamente el cuerpo y corta las 10 últimas falanges de las manos, con el argumento de que se le van a realizar los estudios de sus huellas digitales.

Informe «objetivo»

Flanqueado por el doctor Gonzalo Fernández y el sacerdote Luis Pérez Aguirre, Ramela sentenció que el informe del Ministerio del Interior es «objetivo» y que la conclusión a la que arriba es «indubitable y terminante». «Más allá de que nosotros no somos expertos, podemos decir que la conclusión resulta por exclusión por tratarse de huellas dactilares de distinto tipo o figuras fundamentales», indicó.

La Comisión, sin embargo, entiende que el tema no está cerrado, y que «evidentemente tenemos que agotar todas las instancias posibles a nuestro alcance», señaló Ramela.

Ramela recalcó que las huellas decadactilares «fueron extraídas del cadáver en la época que apareció en las costas de Rocha y que hay dos registros. Uno que fue tomado por la Policía Técnica del departamento y otra por la Prefectura Nacional Naval y esos registros están asentados en un expediente judicial que, en su momento, tramitó ante el juzgado de Castillos y forman parte de un expediente que luego fue remitido a la Justicia de la ciudad de Rocha y posteriormente se envió al Archivo General de la Nación».

«La Comisión ubicó ese expediente y lo entregó al Ministerio del Interior. O sea que más allá de las conjeturas o supuestos que todos tienen derecho a efectuar, estamos ante un expediente judicial donde surge una evidencia».

Ramela puntualizó que «la Comisión no dice que este sea un informe definitivo y concluyente. Lo es en el cotejo de las huellas pero con esto no se descarta el tema Sena, lo mantiene abierto y entiende frente a esta situación realizar un estudio de ADN, e incluso si se entiende que debe hacerse en el exterior el gobierno brindará lo necesario para que se pueda hacer».

Ramela dijo que «en este momento estamos pidiendo el cotejo de todas estas huellas que aparecieron en distintos cuerpos NN, en un universo restringido y limitado a los desaparecidos uruguayos». En ese sentido, dijo Ramela, «ofrecimos una vez más –cosa que Serpaj ya había aceptado como también los familiares de Sena– la realización de un examen de ADN, tanto si es posible hacerlo en Uruguay como en el exterior, con todas las garantías que la familia entienda en el caso, para tener las mayores seguridades posibles».

El estudio del Ministerio del Interior señala que las huellas tenían cierto deterioro. No obstante, por «exclusión» se llegó a concluir que no se trataba de las huellas de Sena porque no coincidían «figuras fundamentales» de las mismas. «Es como la sangre, si uno es positivo no puede ser negativo y en el caso de las huellas –y lo hemos aprendido en estos días–, las huellas tienen cuatro tipos o figuras fundamentales. Pero las huellas del cadáver aparecido en las costas de Rocha y los registros que existen del señor Sena corresponden a distintas figuras, por lo cual se excluyen automáticamente sin necesidad de tener que ir al examen puntual y detalles muy exactos de las características particulares de cada uno» señaló Ramela.

El integrante de la Comisión para la Paz abogó por agotar todos los métodos posibles señalando el estudio del ADN como uno de los «principales y más importantes», al que el grupo quiere recurrir.

«Tenemos firmes esperanzas en que si las cosas se hacen en forma correcta, y se adoptan todas las garantías y se recurre a los lugares adecuados, el informe ADN nos puede dar una conclusión terminante», agregó.

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