Benedetti, Galeano, Serrat y Sabina "tienen que hablar"
¿Cuánto hace que reside en Uruguay?
Hace cuatro años que vivo aquí. Vine a trabajar en la campaña electoral, solicitando a la colectividad gallega un cambio, que votaran al Frente Amplio, como forma de revertir las corrientes emigratorias.
En 2005 pido al amparo de un tratado de Uruguay y España, pido permiso de residencia y trabajo en este país, aparándome en el artículo 8 que permitía la libre circulación.
Ahora estoy acá, me siento plenamente integrado, política y socialmente y a la vez peleando para reforzar los lazos culturales entre los dos pueblos.
¿Cuáles son las causas de esta directiva europea que perjudica a los inmigrantes?
Desde la cumbre de Finlandia de 1999, los gobiernos tenían unas ganas inmensas de armonizar las leyes para tener la emigración regularizada. Eso no fue posible porque había distintas posiciones, fruto de que lo que aumentaba eran los gobiernos de corte progresista.
Se dan los hechos de las Torres Gemelas y se instala a nivel planetario la cultura del miedo, que lleva a criminalizar los flujos migratorios que van a seguir produciéndose. El Africa esquilmada de su riqueza, América Latina esquilmada también de su riqueza por la aplicación de determinadas políticas. Ese rostro inhumano del neoliberalismo provocó que rostros físicos pretendan hoy ser seres «ilegales». Son seres que buscan un proyecto vital, que no pueden ser frenados.
Nuestro deber es bajarlos de su doble discurso, de su doble hipocresía, porque por un lado Europa, a nivel de cooperación, ha reducido su aporte a los países subdesarrollados. Pero a la vez se les exige que cumplan con el objetivo del Milenium, que es pelear contra la hambruna en el Siglo XXI. Hay que ser muy clarito: si Europa hoy no hace efectiva una política de colaboración, de cooperación, de respeto a los tratados internacionales, a los tratados bilaterales, si no se contempla la reciprocidad de estos tratados, si no se respeta la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que sería lo más revolucionario del mundo de hoy, si nos olvidamos del artículo 3 de la libre circulación de las personas y del derecho a fijar domicilio en un Estado, Europa no está construyendo a este camino y además alertó que esto no nos lleve a caminos de xenofobia.
Ahora, este se ve agudizado por el aumento del precio del petróleo y de los alimentos…
Pero de ninguna manera los inmigrantes son los culpables. No se está reconociendo que hay ocho millones de inmigrantes que están sumergidos. No se lucha por los derechos de estas personas, que contribuyen a los sistemas públicos, que contribuyen a los sistemas de protección. A la vez se asegura que Europa necesita 20 millones de inmigrantes. ¿Por qué hoy se pretende expulsar a 8 millones de emigrantes?
Se está ante una batalla compleja. Hay un escenario en Uruguay, pero también hay un escenario en las entrañas de Europa…
Nosotros hoy estamos llamando desde organizaciones sociales, como es Idas y Vueltas, a la reflexión de la ciudadanía uruguaya. Llamamos a la ciudadanía de origen italiano, español, polaco, armenio, entre otros.
El peligro es que si hoy no paramos esto, vamos a terminar enfrentando a trabajadores de distintas nacionalidades. Para que esto no se dé tienen que ser las poblaciones las que reviertan esta situación. Por eso hago un llamamiento a una reflexión por un lado, pero a la vez trabajamos para una jornada de reflexión en Latinoamérica, particularmente con Ecuador, Bolivia, Colombia.
Hay que recordar que por primera vez un jurista como Baltasar Garzón, que no es sospechoso, se ha alineado con las declaraciones del presidente Hugo Chávez, de Venezuela, diciendo que la Directiva europea no va más.
Si en Europa los movimientos sociales de ayuda al inmigrante, las organizaciones políticas de izquierda y los sindicatos de clase se están movilizando y solidarizando con los inmigrantes, nosotros no podemos quedarnos quietos.
¿Qué papel puede jugar la gente de la cultura y el arte?
Recuerdo a Gramsci, a aquello del intelectual orgánico. El intelectual orgánico hoy tiene que hablar. Mario Benedetti tiene que hablar Juan Carlos Onetti lo haría si viviera, Eduardo Galeano tiene que hablar. En España tiene que hablar Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel, también tiene que hablar Joaquín Sabina que fue emigrante. Tiene que hablar el intelectual, el que puede generar opinión. No pueden quedarse callados ante esto. Tienen que firmar documentos de apoyo a los emigrantes y de rechazo a esta Directiva. Necesitamos palabras de compromiso.
XENOFOBIA: LA ANTESALA DEL FASCISMO
¿Qué es la xenofobia?
Es la antesala del fascismo. Quiero señalar, a la vez, que el fascismo se ha instalado en Europa.
El fantasma que recorre Europa es el fascismo. Está ahí en los 174 centros de internamiento que ya hay sobre suelo europeo. Está ahí. Es fascismo puro. Esos 174 Guantánamos son la muestra evidente de la existencia del fascismo; si no queremos criminalizar al inmigrante, tenemos que pararle la mano.
COMISIONES OBRERAS
¿De qué partido en España?
Soy uno de los fundadores del movimiento Comisiones Obreras en los astilleros, donde perdimos a dos compañeros que fueron asesinados, Amador y Daniel. Ahí fue la primera muestra de que algo estaba cambiando en el movimiento sindical. Estamos hablando de 1972. Políticamente militaba en el Partido Comunista de Galicia.
Posteriormente estuve en Izquierda Unida, siendo uno de los miembros gallegos del Consejo Político Federal de Izquierda Unida, pero como no se comprendió el tema nacional de Galicia me llevó al abandono de lo que hoy es Izquierda Unida como proyecto federal y a militar en el Bloque Nacionalista Gallego.
Hoy mi compromiso es con los movimientos sociales uruguayos que atienden la emigración y con el Frente Amplio y la Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad. Soy, también, concejal del Comunal 2.
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