Vidalín pidió perdón "por haber mentido y engañado".
El precandidato Carmelo Vidalín (Soplan Vientos Nuevos») pidió «perdón por haber mentido y engañado» ante los blancos que se fueron del Partido Nacional a respaldar al Frente Amplio y se comprometió a «enmendar los errores» y recibirlos «sin mojar la oreja ni tocarles la cola» sino como al hijo pródigo dándoles lo mejor.
«Sueño con lograr que los miles y miles de blancos que en las elecciones pasadas, por culpa de nuestras mentiras, de la demagogia, del engaño, de quienes integramos los partidos fundacionales, cansados y doloridos, se fueron a votar al Frente Amplio», afirmó Vidalín ante un centenar de personas en el Club Holanda del Casabó, en un acto organizado por los dirigentes Federico Cabrera y Marcelo Fernández. Por tanto, «quiero que ellos vuelvan, y para que ellos vuelvan, les pido en nombre de mi Partido y en nombre propio: perdón, perdón por haber mentido, perdón por haber engañado, voy a enmendar esos errores». El intendente de Durazno reiteró que «esos ciudadanos que se fueron, se fueron por culpa nuestra, y ojo con la costumbre nuestra de mojar la oreja o de tocar la cola. ¡No!. Quienes vuelvan al Partido van a ser recibidos como «el hijo pródigo», y le vamos a dar lo mejor porque los hombres en la vida aprendemos de los golpes, de los fracasos, de los sufrimientos, y de los dolores». Evaluó que «quiénes se fueron buscando el cambio se golpearon pero aprendieron, crecieron y maduraron y los necesito a mi lado para no cometer yo los mismos errores».
Vidalín criticó el Plan de Emergencia por promover «una generación de zánganos y haraganes», y ser el ejemplo ante sus hijos de no trabajar y mantener «el cigarro, el vino, y los celulares de última generación». Abogó por legisladores nacionalistas que impulsen propuestas al gobierno «inexperiente y soberbio». Destacó de la administración Vázquez el cuidado del medio ambiente, la gestión del INDA y el Plan Ceibal.
Sobre la emigración lo graficó de la siguiente manera: antes en la fiesta de fin de año se brindaba con algún caliborato de más y con alegría, y hoy se nos escapa una lágrima por los que no están.
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