Stirling: conciencia tranquila
Desde el Ministerio del Interior se informó ayer que si bien se considera que los módulos adquiridos en 2002 para el Penal de Libertad fueron un «mal negocio» para el país, en la investigación realizada en 2005 no se halló ningún elemento que haga presumir que existió algún hecho delictivo o doloso en la adquisición.
El escribano Guillermo Stirling, ministro del Interior cuando se realizó la compra, dijo ayer a LA REPUBLICA que al momento de la adquisición los técnicos de la secretaría de Estado realizaron todos los controles pertinentes y que lo que se ha dicho lo tiene sin cuidado pues tiene la «conciencia tranquila».
Esta situación cobró estado público el domingo, luego de que el diario El País publicara parte de un informe sobre las condiciones de los módulos que fueran instalados en el Penal de Libertad. El matutino dijo que se accedió a dicho informe tras una gestión del senador nacionalista Gustavo Penadés, y en el mismo se expresaba que el material con que estaban construidos los módulos era chapa.
Dicho informe fue realizado en 2005, pero fuentes del Ministerio del Interior dijeron que no se había hecho público pues no se hallaron elementos que llevaran a pensar que en la compra se realizó algún tipo de maniobra fraudulenta y que se consideró como una mala adquisición.
Ayer, en declaraciones a Canal 12, la ministra del Interior, Daisy Tourné, dijo: «La Dirección de Cárceles nos dice que los módulos no son de acero sino que son de chapa acerada galvanizada, con bajo contenido de carbono. Lo que quiere decir que la hace mucho menos fuerte de lo que se había prometido. Se han realizado investigaciones y vuelvo a decir que ya afirmé en alguna oportunidad, de lo que nosotros pudimos investigar, y no nos arroja ningún hecho penal o delictivo, aunque sí afirmar como lo hicimos en el momento de la compra, cuando éramos parlamentarios, que fue un muy mal negocio para el país».
El ex ministro Stirling, por su parte, señaló que varios técnicos, entre ellos arquitectos del ministerio, en su momento verificaron la calidad de los materiales. «En su momento también se nos endilgó que no habíamos llamado a licitación, pero lo que no dicen es que si llamábamos a licitación, por tener que ser una licitación internacional hubiese demorado más de un año y en ese momento teníamos a los presos viviendo en carpas en los patios del Penal de Libertad.
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