Senador Reinaldo Gargano. "Las candidaturas deben ser resueltas en el Congreso del Frente Amplio"

"No me preocupa que me ataque un ex secretario de la dictadura"

Al cabo de tres años al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, el veterano dirigente socialista ha vuelto a su banca senatorial. Figura muy cuestionada desde la derecha, Gargano se defendió de ataques provenientes de algunos medios de comunicación,sobre todo, Búsqueda y su mentor Danilo Arbilla.

Escrito por: JULIO GUILLOT

Lunes 23 de junio de 2008 | 12:53
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Ex canciller. "Tengo el mérito de ser el único ministro al que se le pidió la renuncia antes de asumir".

En su despacho del Senado, mientras se desarrolla un cuarto intermedio, me recibe Reinaldo Gargano. Con su hablar pausado y su voz grave, reflexiona sobre su gestión en la Cancillería, se refiere al Mercosur y al TLC con Estados Unidos, y expone su postura ante el problema de las candidaturas. Desde la pared, un enorme retrato al óleo de Emilio Frugoni preside la charla.

 

­¿Qué evaluación hace de su gestión al frente de la Cancillería?

­Creo que los objetivos planteados se cumplieron estrictamente. El primero, haber impulsado desde el comienzo la candidatura de José Miguel Insulza a la secretaría de la OEA, que se hizo de manera herética a como se venía haciendo históricamente. Fue un episodio de enorme significación política e histórica que ahora debe consolidarse con hechos concretos en la conducción de la OEA. Creo que a ello debe contribuir también que se consolide en América, en toda América, el proceso de integración regional que será la garantía de que la institución marche bien.

En segundo lugar, el ministerio trabajó y puso en marcha la realización de concursos de oposición para el ingreso a la carrera diplomática, que ya venían haciéndose, pero se mejoraron los programas, se redoblaron las exigencias. Esto permitirá un rejuvenecimiento del staff diplomático.

Se creó el Departamento 20, que cumplió una función muy importante como fue instalarse en alrededor de 45 lugares con consejos consultivos que han ligado a las comunidades nuestras que están en el exterior y las han vinculado con el país. Se logró hacer un trabajo importante en materia de remesas, en el aspecto cultural.

Se restablecieron las relaciones con Cuba, y las ampliamos al punto de que hoy esas relaciones también abarcan aspectos económicos. Se fortalecieron las relaciones con Venezuela, país con el cual firmamos convenios de extraordinaria importancia. Con Venezuela tenemos la “Operación petróleo”, de la cual poco se habla. Uruguay se provee de petróleo venezolano que se paga en condiciones muy ventajosas.

La Cancillería consiguió llevar adelante una política de relacionamiento que fortaleció al Mercosur y está logrando sacarlo adelante. Cabe agregar a esto algo que el gran público no conoce: el ministerio de Relaciones Exteriores, a través de notas reversales con Argentina, Brasil y Paraguay, ha conseguido obtener para los uruguayos residentes en esos países mecanismos que les permiten acceder a documentación de residencia. Asimismo, la Cancillería en estos tres años logró documentar a cuatro mil ciudadanos o más en Argentina que no tenían documentación uruguaya y que por tanto no podían obtener documentación para trabajar. Hubo que trasladar al personal de Identificación Civil desde Uruguay y las máquinas con las cuales se confecciona la cédula de identidad. Otro tanto se hizo con los residentes en Paraguay.

 

­Entre lo que usted señala, hay muchos logros que la población ignora…

­Sí, lo único que se conoce del Ministerio son los pedidos de renuncia al ministro por haberse opuesto a la firma del TLC con Estados Unidos. Además, tengo el mérito de ser el único ministro al que se le pidió la renuncia antes de asumir…

 

­Esa oposición suya al TLC con Estados Unidos fue decisiva para que no se firmara el tratado.

­Uno no debe ponerse medallas que no le corresponden. Digo simplemente que esta postura es producto del programa que los frenteamplistas votaron y que ofrecieron a la ciudadanía. Todos deseamos hacerle la mayor cantidad de ventas a Estados Unidos, el mercado más grande y más rico del mundo. Lo que ocurre es que el mundo es lo que es, y Estados Unidos firma tratados de libre comercio donde pone como condición para ingresar al mercado norteamericano con nuestros productos con arancel bajo, mantener los subsidios a sus productos competitivos con los nuestros, y además, obtener como contraprestación la libre entrada de sus productos industriales a nuestro territorio y por ende al Mercosur.

 

­¿Esa oposición al TLC le generó algún roce con otros sectores del Frente?

­No sé. La opinión pública sabe qué posición tenía cada uno respecto a ese tema. Lo que es cierto, y esto lo reconocieron todos los ministros, es que el tratado del Mercosur nos obliga a tener acuerdos marco con el país de fuera del bloque, y tener el visto bueno de los otros miembros para realizar esa negociación, que fue lo que pasó para el tratado con México. Y hablando del Mercosur, recordemos que después de la “explosión nuclear” de 2001 y 2002, que hizo pedazos la economía argentina, la crisis llegó a nuestro país, con los vaciamientos de bancos de los Röhm y los Peirano; se cayó la producción, se cayó el nivel de vida; recién ahora estamos recuperando el nivel de producción de 1998. Lo que no se dice es que después que ocurrió eso y que tuvimos una seria crisis de intercambio con Argentina y con Brasil, hoy en día ese intercambio con los socios del Mercosur es casi el 37% de las exportaciones uruguayas. Y esas exportaciones no son materias primas sino productos manufacturados, con mano de obra y con valor incorporado.

 

­Además de esos éxitos económicos o comerciales, está también el prestigio que ha recuperado el país, ¿no es así?

­Sin duda alguna. Fíjese que bajo el gobierno de Tabaré Vázquez y desde la Cancillería se consiguió a través de la gestión de nuestro ex embajador ante la ONU integrar el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, ser electo uno de los 47 países que integran ese Consejo, con un embajador de gran nivel como es Alejandro Artuccio, que además es uno de los cinco vicepresidentes del consejo. Uruguay también fue electo en la primera ronda como miembro del Consejo Económico y Social de la ONU. No hemos roto relaciones con ningún país del mundo y hemos creado relaciones con países con los cuales no las teníamos, hemos fortalecido nuestra presencia en Oriente Medio. Tenemos una muy buena relación con los países árabes y al mismo tiempo hemos profundizado nuestra relación con Israel, buscando actuar como vínculo que permita acercarse a la paz. Hemos apoyado al Ministerio de Defensa en las misiones de paz.

 

­¿Dónde se ha sentido más cómodo, en la Cancillería, en la órbita del Ejecutivo o en el Senado, en la actividad parlamentaria?

­Para mí no es cuestión de comodidad.

Yo trabajé siempre para que mi partido llegara al gobierno y alcanzar desde el gobierno los objetivos de justicia social, de afirmación de la libertad y la democracia. De modo que cómodo, me siento en cualquier lado. La tarea ejecutiva es apasionante porque uno tiene que decidir cosas todos los días, y el que resuelve puede acertar o equivocarse, y yo les pido que me digan en qué me equivoqué.Aparte de no ser una persona querida en determinados círculos, yo no estoy preocupado porque un ex secretario de prensa de la dictadura esté en mi contra. Al contrario, sería un horror que estuvieran a favor de lo que hago…y que los que están bajo su protección actúen de la misma manera.

Comparto con Brecht la afirmación aquella, cuando le dijeron “pero mire que hay tal gente que no piensa como usted y que le reprocha esto y lo otro”, y Brecht contestó (y perdone la “comparancia”) “yo no esperaba otra cosa, en realidad eso justifica lo que yo hice y por tanto me siento reconfortado de que opinen así”. Hay algunos otros que no tienen ni siquiera autoridad para referirse a otras personas a las que insultan y agravian y que merecerían que no se les contestara porque son individuos que han fundido medios de comunicación, que han estado al frente de organismos del Estado y los han tenido que sacar porque los han reventado, y que agravian e insultan muy sueltos de cuerpo creyéndose totalmente impunes; pero la gente ya los ha juzga
do, a algunos los han enterrado definitivamente.

Y hay otros que por más esfuerzos que hagan, nunca van a pasar de tirar más de tres mil quinientos ejemplares por semana a pesar del apoyo de los medios financieros más importantes.

 

­¿A quién se refiere, concretamente?

­Ah, que cada uno estudie la realidad y se ponga el sayo que le corresponde.

 

­Para terminar, ¿cómo debe dirimirse el problema de las candidaturas en el Frente Amplio?

­Mire, yo pienso en acuerdo con mi partido que hemos entrado en un corral de ramas del cual es muy difícil zafar, que es la dinámica instalada por los medios de comunicación, que promueven determinadas candidaturas, y eso hace que nosotros discutamos acerca de esas candidaturas y no discutamos acerca del programa; porque si usted es candidato a la Presidencia por el FA pero piensa que Uruguay debe apoyar la invasión a Irak, yo le voy a decir “no, mire, yo no lo voto si eso va a estar en el programa”.

No sé si soy claro. Yo necesito saber qué política exterior va a haber, qué política económica va a haber, qué política social va a haber y qué postura tiene cada uno de los muy buenos dirigentes del FA. De modo que primero, el programa. Creo que sería bueno encontrar acuerdos; el FA hasta hoy se ha visto enfrentado a esta situación desde que se implantó el balotaje (que no todos votamos de la misma manera en el FA).

Y bueno, yo quiero que el Congreso del FA sea el que defina quién será el candidato. Si se vuelve a plantear que algún sector pide autorización para competir en las internas previstas por la Constitución, yo no me voy a oponer a que así sea como no me opuse en el 99 cuando compitieron Astori y Tabaré.

 

LA OPINION DE PASCAL LAMY

­Hay quienes defienden con ahínco el TLC con EEUU.

–Yo quiero decir que, cuando hablan los grandes expertos en materia de comercio exterior, no toman en cuenta la opinión del secretario de la OMC, Pascal Lamy, quien manifestó que él consideraba altamente inconveniente que Uruguay se separara del Mercosur, que el proceso de integración ayudaba al comercio internacional a encontrar las vías de acuerdo con otros espacios económicos, que sólo se podía negociar bien entre grandes espacios económicos y no un país pequeño como el nuestro tratando de acordar con un gigante.

 

Coherencia política

Hay gente que no está de acuerdo con el Mercosur y que quiere irse del Mercosur; que quiere que se rompan relaciones con Cuba; que recibe apoyo de todo tipo de parte de los cubanos exiliados y de los enemigos de Venezuela. Yo fui el impulsor en el Senado de una declaración de condena al intento de sublevación de Chávez contra Carlos Andrés Pérez en 1992. Yo consideré que aquello estaba mal, que pese a todo (a la corrupción, al “caracazo”, etcétera) el gobierno venezolano era un gobierno constitucional. Esa es mi postura, por eso, cuando hubo el intento golpista contra Chávez, en abril de 2002, yo propuse en el Senado la misma condena, pero los blancos y colorados demoraron un mes en dar respuesta.

 

POLITICAS DE ESTADO

A mí no me asombra tener diferencias con quienes piensan de manera diferente en materia de política exterior. Nosotros acordamos llevar adelante una política de Estado sustentada en ciertos principios que son: el respeto a la autodeterminación de los pueblos, la no injerencia en los asuntos internos de los demás países, el respeto a los DDHH, y la garantía de apoyar constantemente a los organismos internacionales para que estos sean los garantes de la paz en el mundo. Ese es el acuerdo. Luego, la aplicación de la política exterior la ha hecho cada gobierno, porque Batlle no nos consultó cuando decidió romper relaciones con Cuba. Y eso es legítimo porque fue un gobierno electo por el pueblo.

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