Tensión política y violencia, producto del narcotráfico
También la izquierda mexicana está involucrada en el calentamiento del clima político que vive México en estos días. El principal partido de la izquierda, el PRD, realizó el 16 de marzo último elecciones en todo el país para elegir las autoridades nacionales de dicho partido. Hubo dos fracciones principales: la encabezada por el exjefe de gobierno de la ciudad de México Alejandro Encinas, y la liderada por el senador Jesús Ortega. A tres meses del acto electoral aún no se ha podido determinar el triunfador de estos comicios, con acusaciones recíprocas de fraude por parte de ambas fracciones. Esto obligó a la designación de un presidente interino del PRD, que recayó en un integrante del grupo de Jesús Ortega, lo que provocó a su vez nuevas acusaciones de los seguidores de Alejandro Encinas.
Otro tema que está al rojo vivo en México es el de la violencia que trajo aparejada la llamada «guerra al narcotráfico» en la que están involucrados, el ejército y la policía federal. En este año y medio del gobierno de Calderón, los muertos como consecuencia de los enfrentamientos, tanto de parte del ejército contra el llamado «crimen organizado», así como el ajuste de cuentas por la disputa territorial entre los distintos carteles de los narcotraficantes, suman ya más de cuatro mil, entre ellos medio millar de miembros del ejército y la policía.
Esta violencia ha sido el motivo aducido por el gobierno de los Estados Unidos para querer imponer a México la denominada «iniciativa Mérida» que transformaría a este país en una especie de Colombia, con la intervención de los norteamericanos en los asuntos internos del país azteca.
El proyecto aprobado por el Congreso de los Estados Unidos, por el cual se condicionaba la entrega de cuatrocientos millones de dólares para la iniciativa Mérida provocó la oposición de todos los sectores políticos mexicanos, de tal manera que dicho proyecto ha quedado, por el momento, suspendido.
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