El lunes inicia agenda. Tabaré Vázquez y su comitiva arribarán esta tarde

Vázquez llegará hoy a México con expectativa de acuerdos

Por eso, se negó a reunirse en La Habana con la denominada «disidencia cubana». Y por esa razón su agenda se limita pura y exclusivamente a los temas de Estado que habrán de considerar los dos países.

Lo que resta de hoy y mañana, Tabaré y su esposa lo dedicarán a actividades privadas, preparándose para los eventos oficiales de su visita, que se inician el lunes y que culminarán el miércoles siguiente. El, sus cinco ministros y otros altos funcionarios que le acompañan, la numerosa comitiva empresarial y los delegados sindicales del PIT-CNT habrán de cumplir en esos tres días una cargada agenda.

Tabaré Vázquez llega a México en un momento en que las tensiones políticas internas se han agudizado. El común denominador de todas estas tensiones puede resumirse en una sola palabra: petróleo.

En efecto, en el mes de marzo último el presidente de México Felipe Calderón envió al parlamento un proyecto que abre el camino para la privatización de la industria petrolera en contradicción con lo estipulado en la Constitución del país azteca, que establece que el petróleo es un bien de la nación, y su explotación en todas sus etapas (extracción, transporte, refinación) está reservado en exclusividad al Estado.

La gigantesca empresa estatal del petróleo, Pemex, creada a raíz de la nacionalización en 1938 de la industria petrolera por el presidente Lázaro Cárdenas, está hoy en día en la mira de los grandes capitales, especialmente de las petroleras extranjeras y fundamentalmente las norteamericanas y también de las españolas, entre otras.

La crisis mundial del petróleo que ha llevado el barril del crudo al precio de ciento cuarenta dólares, inimaginable hace algunos pocos años, ha puesto al rojo vivo este asunto, crucial para México. Baste decir que el cuarenta por ciento del presupuesto del estado mexicano se nutre precisamente con los ingresos de Pemex, que son de muchos miles de millones de dólares anuales.

A todo esto se ha agregado la propuesta formulada por el jefe de gobierno de la ciudad de México, Marcelo Ebrard, del izquierdista PRD, para que se llevara a cabo el próximo 27 de julio un referendo popular que plebicita si la ciudadanía acepta o rechaza el proyecto de Calderón.

En el tenso clima político mexicano se agrega la suba de los precios de los alimentos, especialmente el de la tortilla ­básico en la dieta de los mexicanos­ que se elabora en base de maíz. También ha contribuido a agudizar este clima, las acusaciones de López Obrador contra el secretario de gobernación (ministro del interior), Juan Camilo Mouriño por tráfico de influencias, precisamente en el ámbito de negocios de empresas de su familia con la estatal Pemex.

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