ENVIADO ESPECIAL A CUBA

TABARE LARGO TODO LO QUE TENIA

Este fardo se lo sacó de encima el día que resolvió que no aceptaba la posibilidad de la reelección, por lo cual ya no tenía que andar cuidando «su imagen» para asegurar el nuevo triunfo del FA. Ahora podía dedicarse con total libertad a ejercer la presidencia sin perder tiempo en mirarse al espejo. Porque Tabaré sabe que para el país es fundamental un nuevo período de gobierno del FA, para afirmar y profundizar los cambios iniciados en este. Está claro que es por el país y no por aferrarse al poder. Porque teniendo todo el derecho y las posibilidades de ganar, es el primero en renunciar para dedicarse pura y exclusivamente a su tarea. Seguramente la mejor forma de contribuir a un nuevo triunfo del FA, con otro candidato.

 

Esa renuncia lo ha liberado

Pero también le ha hecho mucho más consciente del tiempo que le queda. Y está totalmente atento a vivir intensamente cada minuto, a entregarse por entero, a disfrutarlo aunque ello signifique jornadas agotadoras, como las que ha tenido aquí en Cuba, donde permanentemente se le ha visto feliz, atento, emocionado, afectuoso.

Así lo han visto los cubanos. Y así lo han visto los empresarios uruguayos que han venido y que no todos son del Frente. Y así lo han visto los periodistas uruguayos que han venido, donde la mayoría no trabajan para medios de izquierda. A todos ellos, a todos, Tabaré ha dado la máxima atención posible, sin esperar nada a cambio, simplemente porque es el deber del presidente de todos los uruguayos. Y así se han sentido tratados por él y por toda la delegación oficial.

Nuestro presidente, con el respeto debido y el afecto ganado, se ha encontrado humanamente de igual a igual con Raúl y Fidel. Mano a mano, sencillo, directo, abierto, sobre todos los temas. Sin vueltas. Con conciencia plena de que «la causa de los pueblos no admite la menor demora», tal cual rezaba la ofrenda a Artigas. Y así lo había sido con Torrijos en Panamá. Como antes, en un enorme desafío, lo había sido con Bush. Con todos, de igual a igual.

Porque somos un país con dignidad e identidad, más allá de nuestras dimensiones y cantidad de población. Y eso ha quedado claro en todas partes, porque así lo ha trasmitido nuestro presidente, el que hemos elegido para representarnos.

 

«Un Uruguay mejor es posible» es un acto de vida

Y de todos estos acontecimientos el fue acrecentando su confianza, su certeza, su convicción de que «un Uruguay mejor es posible», siendo nosotros mismos. Eso es lo que trasmite y eso es lo que reciben los demás.

El mundo es como es y no como quisiéramos. Pero podemos convivir e interactuar con él siendo nosotros mismos y respetando lo distinto. ¿Es que alguien conoce otra manera?

Como también lo estamos intentando a nivel interno. Conviviendo democráticamente con los demás partidos, con los distintos sectores económicos y sociales. La composición de esta delegación es una muestra elocuente.

Tabaré Vázquez, igual que este gobierno del FA, presidente por primera vez, pero aprendiendo y creciendo a cada instante, sale con otra estatura de Cuba. Como el país todo. Que saldó una deuda de honor que teníamos con nuestros hermanos. Que al conocer de primera mano la experiencia y búsqueda cubana, reconoce la causa común y ratifica los procedimientos elegidos, plenamente comprendidos por nuestros hermanos que están, a su vez, en plena búsqueda de los suyos en esta etapa de cambios. Hay muchas coincidencias, pero fundamentalmente un espíritu de caminar juntos, de apoyarnos mutuamente, de ser hermanos codo a codo y no sólo a la distancia. Aquí ya hay muchos empresarios trabajando, construyendo lazos, proyectos. Han venido decenas con esta delegación y se han reunido con decenas de colegas cubanos. Se están haciendo cosas juntos y se van a hacer muchas más.

Este Tabaré tenía mucha necesidad de hablar largo y tendido con los uruguayos. Los de aquí, los de allá, los de todo el mundo. Lo hizo en Cuba, en el día de Artigas. Es una reflexión en voz alta, no es un discurso leído. Es bien de adentro. El sinceramiento de un hombre entregado a la causa de su pueblo. Un hombre entusiasmado, con energías y esperanzas como para llevar la bandera del país adonde sea necesario, por el bien común.

Me permito invitarlos a leerlo detenidamente.

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