Vázquez: ocho horas de reunión con jefes de la Revolución Cubana
Ayer, en forma sorpresiva, se reunió durante 2 horas y 20 minutos con el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro. El encuentro fue calificado por fuentes uruguayas como «extraordinariamente franco, cálido y cordial».
Vázquez fue informado de que se iba a reunir con Fidel Castro a media mañana de ayer. El propio Vázquez confirmó la reunión a las 15.30 horas en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, al inaugurar la Cátedra José Gervasio Artigas de esa casa de estudios. Al comenzar su intervención ante una sala desbordada de público Vázquez se disculpó por el retraso de más de media hora en la actividad: «Les pido disculpas en mi nombre y en el del comandante. El compañero Fidel me ha hecho el honor de recibirme durante 2 horas y 20 minutos». Posteriormente Vázquez dijo que el encuentro fue «inolvidable y muy emocionante». Según las fuentes uruguayas en la reunión se habló «de todo», en la conversación estuvo presente la crisis energética, la situación de los precios del petróleo y Vázquez explicó a Fidel el proyecto de Uruguay y Argentina para una planta regasificadora y la interconexión energética con Brasil.
En la reunión también conversaron sobre la crisis de los precios de alimentos. Además, Vázquez y Fidel repasaron la situación latinoamericana y valoraron especialmente las experiencias de integración regional. Fidel recordó sus visitas a Uruguay, especialmente la de 1995.
Encuentro con Raúl Castro
Ni los más optimistas esperaban tal alto grado de coincidencias y entusiasmo mutuo entre los presidentes de ambos países. Tabaré y Raúl se despidieron con un fuerte y prolongado abrazo, natural y espontáneo porque no había cámaras ni prensa. Fue tan natural y espontáneo que los 80 comensales aplaudieron cuando vieron aquel gesto de afecto y coincidencia entre los dos. Antes hubo una cena -exquisitas langostas-, de dos horas y media, a la que acudieron todos los ministros de Cuba, los presentes de Uruguay, los dos embajadores y representantes empresariales y gremiales de nuestro país. Antes, con sólo un intérvalo de media hora, ambos mandatarios se habían reunido por espacio de tres horas, al tiempo que los ministros de cada país de cada cartera hacían lo propio. Se habló de todo, todo. Tanta fue la franqueza que ambas delegaciones quedaron en mantener una prudente reserva sobre algunos aspectos en los que todavía se encuentran trabajando. Los dos presidentes contaron la experiencia de cada país y el camino que están recorriendo. Particularmente Cuba está analizando y discutiendo un proceso de cambios muy rico, muy sincero en su búsqueda, aunque todavía en sus primeras etapas. Pero Raúl Castro no se guardó nada. Encontró en Tabaré Vázquez un «compañero» de lujo, en cuanto a interés, compromiso, afecto, respeto y solidaridad ante la etapa cubana. También se habló del intercambio comercial -donde hay una diferencia enorme a favor de Uruguay (40 a 2)- el cultural, el apoyo impresionante que a nivel de la Medicina viene realizando Cuba a nuestro país.
Esto, lógicamente, en acuerdo con la Universidad de la República. Se habló de la crisis alimentaria a nivel internacional y cómo encararla. No hubo discursos, pero se habló de todo, con el corazón y con el alma, coronando una visita en la que ha reinado la emoción, la alegría, el deseo y el propósito de profundizar aún más la amistad y la ayuda mutua.
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