Aumento de combustibles, menor a gobiernos de Lacalle y de Batlle
Uno de los momentos más desagradables de cualquier administración debe ser cuando debe decretar (y anunciar) aumentos en los combustibles.
La reacción pública es inmediata. Durante esta administración, la exteriorización de los actores empresariales y políticos de la oposición ha sido inmediata y muy altisonante: todos protestan, exigen subsidios para su chacrita y denuncian la falta de políticas al respecto.
Si bien todos estamos de acuerdo en que no es bueno para nadie el aumento en los precios de los combustibles, es obvio también que son inevitables y que durante este período, como nunca, han dejado de ser un problema uruguayo para convertirse en universal.
Protestar no sólo es un derecho, también es algo que da mucho rédito para el que lo hace ya que, no siempre pero en general, se largan algunas ideas generales, abstractas, sobre soluciones. En el plano político, las contradicciones que se pueden encontrar son de igual o peor porte que lo anterior.
Comencemos por el principio, luego de esta larga introducción.
El gobierno del Frente Amplio lleva casi tres años y medio de administración. En ese período, el valor del barril de petróleo crudo pasó de 54,33 dólares a 136 dólares, es decir, aumentó 150%.
Primera pregunta, ¿es responsabilidad de Vázquez? Segunda pregunta, ¿qué medidas tomaron los anteriores gobiernos para reducir la dependencia del Uruguay del petróleo?
Lo que no se informa (algunos lo saben pero se olvidan de informarlo) es la relación entre ese 150% y el porcentaje de aumento de los combustibles durante este gobierno.
Tal como surge de la gráfica, la nafta Premium aumentó 6,7%, la Especial 11%, la Súper 6,64%, el querosene 26%, el gasoil 62% y el supergás 8%. Saque el lector las conclusiones que desee.
En materia de ventas de combustibles, a pesar de los «descomunales » aumentos y las protestas, las ventas de gasolinas aumentaron 14% y las de gasoil 4%. Las ventas han aumentado sostenidamente entre 5% y 6% en los últimos tres años, en 2005 se vendieron casi 1.018 millones de litros; en 2006 aumentaron hasta 1.060 millones de litros; y en 2007 crecieron nuevamente hasta casi 1.126 millones de litros», sostuvo a El Espectador el presidente de Unvenu, Unión de Vendedores de Nafta, Héctor Parrella.
De la lectura del gráfico surge claramente que hubo numerosas rebajas en las tarifas, pero además, se rebajaron por primera vez impuestos y se aumentó el IVA al gasoil de manera que las empresas puedan descontar un cierto porcentaje, además de crearse un fideicomiso para subsidiar el boleto, se estudia un nuevo fideicomiso para los taxis, y se decretó una rebaja importante en las zonas fronterizas con Argentina para atenuar el importante subsidio que reciben los combustibles en ese país y disminuir el contrabando hormiga fronterizo.
Durante el gobierno del doctor Jorge Batlle, que comenzó con el barril de crudo a 24 dólares y finalizó a 54,33 (126% de aumento), la realidad en materia de aumentos fue otra.
La Premium aumentó 105%, la Especial 122 %, la Súper lo hizo en 106%, el querosene subió 182%, el gasoil ( quién no ha escuchado críticas al actual gobierno por insensible hacia la producción) subió 186% y el supergás, 169%. En pocas palabras, los tres combustibles más sensibles, tanto a la producción y transporte nacional, como para los hogares más humildes, aumentaron muy por encima del 100% y el gasoil casi 200%.
De acuerdo cona la información de Ursea sobre el Precio de Paridad de Importación que publica mensualmente (se trata del margen bruto de comercialización de combustibles importados), durante la administración Batlle se hizo todo lo posible para que los «precios Ancap» fueran superiores a la Paridad de Importación. Se debe recordar que se estaba en proceso de venta de Ancap a privados.
Si cotejamos los precios de noviembre de 2004 (gobierno de Jorge Batlle), era más caro producir en Uruguay que importar la nafta Premium, otro tanto sucedía con la Súper y con el gasoil, siendo solamente el supergás el único que resultaba más barato. Durante la gestión del actual ministro de Industria, Daniel Martínez, Ancap mejoró su productividad, de manera que a abril de 2008 ( última información proporcionada por la URSEA), todas las naftas eran más baratas refinadas en La Teja, y solamente el gasoil estaba un poco por encima del precio de paridad. En cuanto al supergás, mostró una diferencia de precio del orden de $10 más barato por kg.
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