“Hay tensión y el panorama a largo plazo no es nada bueno, sobre todo por el sector del petróleo”, dijo a IPS el economista y asesor empresarial Armando Galván.
Las exportaciones de crudo son ahora de 1,4 millones de barriles por día frente al promedio de 1,8 millones de 2004. Esas ventas, que financian 40 % del presupuesto del Estado, van en franca caída, y no hay en el panorama ni el dinero, ni la tecnología disponibles para extraer más petróleo.
Además, el horizonte de reservas probadas es de apenas nueve años y no existe en la actualidad ninguna estrategia para cuando el crudo se agote y deba importar todo lo que consume de hidrocarburos.
Casi la mitad de las gasolinas ya provienen de importaciones.
“Subir los precios de las gasolinas es una medida política casi suicida en la actualidad, pero tarde o temprano habrá que hacerlo, pues la más simple aritmética nos indica que mantener el subsidio es insostenible y que desatará una crisis en cinco o seis años más”, señaló Galván.
Mantener represado el precio de las gasolinas y del gasóleo beneficia sobre todo a los sectores más adinerados. Casi 70 por ciento de los combustibles son consumidos por 20 por ciento de la población, la de mayores ingresos, según estudios del Instituto Nacional de Estadísticas.
Blanca Heredia, representante en México de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) declaró que este país debería eliminar el subsidio a los combustibles pues beneficia sobre todo a los más ricos.
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