DESDE LA JUNTA

El País y Gloodtdofsky en el banquillo

Todo empezó cuando tres ediles integrantes de la Comisión de Turismo (Marcelo Carrasco, Fernando Ripoll y Fitgerald Cantero, uno por cada uno de los partidos con representación) informaron sobre la participación en la gira institucional junto a representantes del Ejecutivo Comunal a México en el marco de la promoción «Destino Turístico de Montevideo». El informe, minucioso y detallado refirió las innumerables gestiones y entrevistas llevadas a cabo en tierras mexicanas y los contactos auspiciosos para el desarrollo de nuestro turismo.

Me llamó la atención que mientras sus pares informaban del hecho, Aníbal Gloodtdofsky leía con atención el semanario Voces del Frente sin prestarla a la exposición de los tres ediles. Ello motivó que el profesor Weiss, presidente de la Junta, hiciera un llamado al orden general, pidiendo respeto a los ediles exponentes; acto seguido, Aníbal abandonó la sala pero todo siguió desarrollándose con normalidad.

Sin embargo, en un pasaje de su intervención, el blanco Ripoll mencionó una nota de El País, expresando su malestar por las falsedades y errores contenidos en la misma, y aludiendo a la ausencia de Gloodtdofsky. Al finalizar el informe, numerosos ediles resaltaron la importancia de la gestión llevada a cabo en México, los excelentes resultados obtenidos y los vínculos que se logró establecer; asimismo, fueron contestes en destacar el valor de los viajes al exterior como medio de afianzar relaciones y de dejar bien parada la imagen del deliberativo, todo lo cual redunda en beneficio directo para los montevideanos. A partir de entonces, como estimulados por los discursos, prácticamente todos los ediles hicieron mención a la transparencia con que se gastan los dineros de la Junta, a los controles rigurosos (administrativos y contables) que se realizan cuando algún edil viaja. Y de ahí se pasó directamente a un fuego cruzado contra el artículo de El País que siembra dudas y sospechas sobre el uso de los viáticos en esas circunstancias. Todos manifestaron su indignación, y muchos (los oficialistas sobre todo) aprovecharon la bolada para denostar al «pasquín» de la plaza Cagancha.

Pero eso no fue todo, porque ya directamente se acusó al pobre don Aníbal de haber sido la fuente en que se informó el periodista paisano.

El fogoso edil colorado trató de justificarse pero su argumentación no hizo sino enardecer los ánimos.

Veremos en qué concluye toda esta batahola.

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