El capitán del destructor Artigas declaró que Jaunsolo fue relevado de su puesto por negarse a actuar contra los golpistas
Esas expresiones fueron pronunciadas en un reportaje que le realizara al contralmirante Lebel el periodista Santiago Tricánico en un libro sobre el tema cuya entrevista reprodujo, sin agregar ni quitar una sola coma, el diario LA REPUBLICA.
Con la dirección de la audiencia en manos del juez penal de 18º turno, Alvaro Beyhaut, y la presencia del fiscal, Eduardo Fernández Dovat, declararon cinco oficiales de la Armada de aquellas épocas. Fueron ellos el ex comandante en jefe de la Armada, contralmirante Juan Zorrilla, el capitán del destructor Artigas, Enrique Chabenau, los oficiales de esa arma alférez de navío Juan Carlos Dogliotti, guardamarina Juan José Mazzeo y el capitán Salvador Jiménez.
Faltan ahora los testimonios de varios oficiales de la fuerza que se concretarán en el día de hoy y de mañana.
Producidos los mismos faltan llegar las pruebas por informes solicitadas al Ministerio de Defensa para conocer distintos aspectos de la actividad del fallecido capitán de corbeta Jorge Jaunsolo Soto durante el régimen de facto. La prueba solicitada por la parte demandada, independientemente de considerar que carece de legitimación pasiva ya que no fue la autora de la presunta difamación, tiene como objetivo dejar de manifiesto la condición de activo golpista del oficial a quien el contralmirante Lebel calificó, por su conducta a favor del golpe, como «traidor a la patria». Para ello se solicitó la copia del legajo del capitán Jaunsolo, así como su dossier del Servicio de Inteligencia Naval y toda su actuación en el Fusna.
El hecho más relevante de ayer lo constituyeron las declaraciones del capitán del destructor Artigas, Enrique Chavenau, quien informó que el 9 de febrero de 1973 relevó de su puesto en el navío de guerra al capitán Jaunsolo Soto porque «presentó sus diferencias de actuar contra sus camaradas del Ejército», que habían desconocido a las autoridades constitucionales y avanzaban con sus tanques para ocupar la Ciudad Vieja, acordonada por las fuerzas legalistas de la marina.
El capitán del Artigas, Enrique Chavenau, reveló que había recibido la orden de atracar frente a la Aduana para «defender la zona si venían los tanques del Ejército» y que allí permaneció apostado «hasta que se dio la orden de levantar el cerco». Pese a esa orden del jefe de la Armada -continuó diciendo Chavenau-, «entendí que debía hablar personalmente con todos los oficiales del buque y, por tanto, los cité a mi despacho; allí Jaunsolo Soto me presentó sus diferencias de actuar contra sus camaradas del Ejército o conciudadanos». El capitán Chavenau culminó su relato diciendo: «Me comunico con el comandante Zorrilla y solicito el relevo del en aquel entonces teniente Jaunsolo. Minutos después recibo la orden de que Jaunsolo se presente ante el jefe del Estado Mayor, le di la orden y éste se fue del buque. Otro oficial me manifestó que estaba de acuerdo con la actitud del Ejército pero dijo que iba a acatar las órdenes».
Si bien de las declaraciones del capitán del destructor Artigas surge claramente que el teniente Jaunsolo fue relevado de su puesto por negarse a actuar contra los golpistas, dos de los testigos, los oficiales Dogliotti y Mazzeo, declararon ayer que Jaunsolo no estuvo en el destructor Artigas ese día, contradiciendo al propio jefe del navío y al contralmirante Lebel, que incluso relató en el propio juzgado que él mismo le había explicado a Jaunsolo ese día cómo debía cargar los cañones y en qué forma y prelación debía lanzar los proyectiles en caso de ser necesario.
Por su parte el capitán Jiménez declaró que en esa fecha «estaba de licencia», no aportando ningún elemento al respecto en este caso.
El contralmirante Zorrilla, comandante de toda la fuerza en aquellos momentos, confirmó que él había dado la orden al destructor Artigas para que se moviera en la zona de la Rinconada con el fin de establecer un cerco para defender la zona de la Aduana contra el Ejército y la Fuerza Aérea, pero que no había dado orden de abrir fuego, agregando que creía que el capitán Chabenau había mantenido siempre el mando del buque. Luego agregó: «Había movimiento de tropas y por eso la marina formó el cerco, quedando a las órdenes del presidente de la República y del ministro de Defensa Nacional, mientras que el Ejército y la FAU desconocían la autoridad del ministro de Defensa, general Antonio Francese». Durante la audiencia también declaró que había solicitado su relevo «porque el presidente Bordaberry había tomado una resolución tras reunirse con los generales del Ejército y el brigadier de la FAU, en la residencia de Suárez».
El diligenciamiento de las pruebas continuará hoy y mañana en este juicio tan extraño en el cual los autores de la presunta difamación, el que realizó las declaraciones y el que las transcribió en un libro, quedaron fuera del juicio, por vicios formales que llevaron a la nulidad del mismo, y quien sólo transcribió textualmente lo publicado en un libro de pública circulación durante años, quedó como único acusado, viéndose compelido, por las dudas, a probar la militancia golpista del padre del demandante.
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