Defensa de las FARC. El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, reivindicó la figura del líder guerrillero Manuel Marulanda

Colombia estuvo en centro de debates del Foro de San Pablo

El asunto fue abordado por el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien en forma encendida defendió la lucha del líder de las FARC, Manuel Marulanda, cuya muerte fue confirmada en Colombia.

En cambio, el FSP en su conjunto resolvió dirigir sus esfuerzos al respaldo de una negociación para lograr una salida al conflicto que desgarra a Colombia.

«La situación que vive la hermana República de Colombia constituye el principal factor de riesgo para la estabilidad y la paz en la región. Por ello debemos extremar nuestros esfuerzos por lograr una salida negociada al conflicto armado, que asegure una paz duradera y evite la generalización del conflicto en la región. El acuerdo humanitario constituye un paso significativo en esa dirección, que permite la liberación de los rehenes civiles y militares», se indica en la declaración final del FSP. Esta fue la posición preponderante en las discusiones que se dieron en el marco del Foro. Los dirigentes izquierdistas acordaron redoblar esfuerzos para facilitar una negociación, sin pronunciarse específicamente a favor de ninguna de las partes del conflicto.

No obstante, la postura del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, esbozada en su discurso de cierre del FSP, fue claramente distinta. Si bien el presidente llamó a «seguir batallando para que se alcance la paz en Colombia», también se refirió a la muerte del guerrillero Manuel Marulanda Vélez, al que calificó de «hermano», resaltando su «humildad y valentía». «Marulanda fue un extraordinario luchador de una lucha que tiene sus raíces en las profundas desigualdades que vive el pueblo colombiano». El mandatario expresó sus «condolencias a las FARC y a la familia del comandante», a la vez que remarcó que «el régimen colombiano, los yanquis y los europeos» no tienen derecho a decir quién es terrorista y quién no.

 

«La tiranía global del capitalismo»

El presidente nicaragüense dio un extenso discurso en el que empezó por hacer referencia a la noticia del fallecimiento del líder guerrillero de las FARC, Manuel Marulanda, la cual, según confirmaron el sábado las propias Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, ocurrió el 26 de marzo a causa de un infarto.

Ortega señaló que el conflicto colombiano es una de las consecuencias de la infiltración «del norte en el sur», de EEUU y de los imperios europeos en el continente latinoamericano. El jerarca habló de la «tiranía global del capitalismo», remarcando que «el capitalismo del imperio es uno solo, no hay imperio bueno o imperio malo, ni hay capitalismo bueno y capitalismo malo, el imperio y el capitalismo son uno solo, una sola enfermedad para el género humano», dijo, recibiendo un gran respaldo de algunos de los presentes, que lo aplaudían incesantemente. Sin embargo, algunos de los asistentes, entre los que se encontraban dirigentes frenteamplistas, parecieron sentirse molestos con el tono del discurso del mandatario.

«Nuestros pueblos han sido víctimas del saqueo del capitalismo(…) son ellos los que tienen una deuda histórica con los pueblos del sur», continuó Ortega, agregando que Marulanda luchó por derrumbar las imposiciones del imperio. «¿Qué autoridad puede tener el régimen colombiano, los yanquis, los europeos, de calificar quién es terrorista y quién no? Nosotros sí podemos calificar y terrorista es el imperio yanqui y los gobiernos europeos que no sólo aplican la fuerza militar contra Afganistán, contra Irak, o amenazan a otros pueblos como Irán, sino que han venido practicando un terrorismo de manera sistemática, asesinando a millones de seres humanos en el planeta con sus políticas económicas», expresó. A pesar de ello, el mandatario destacó que los pueblos han demostrado «que no se callan». «Los pueblos latinoamericanos y caribeños hemos dicho basta y hemos echado a andar y estamos dando la batalla», indicó.

Ortega señaló que si bien hay varios gobiernos de izquierda en la región, «no ha sido fácil llegar al gobierno». El jerarca dijo que con el triunfo de la izquierda en América Latina y el Caribe se ha avanzado mucho en «romper la correlación de fuerzas del capitalismo». No obstante, remarcó que estar en el gobierno no es sinónimo de tener el poder (para lo que evocó la coyuntura boliviana) y conminó a sus colegas a seguir trabajando para ello. En este sentido dijo que cada gobierno «está asumiendo la batalla de acuerdo a sus condiciones». «No podemos caminar todos al mismo ritmo, aunque sería lo ideal; no es bueno plantearnos todos las mismas exigencias aunque sería lo ideal; lo importante es que encontramos puntos de coincidencia que tienen un carácter estratégico para la defensa de esta batalla que estamos librando», expresó.

Por otra parte, Ortega remarcó que «sólo el pueblo salva al pueblo, por eso la democracia tienen que ir más allá de los sistemas representativos, el pueblo tiene que ejercer el poder de manera permanente (…) tenemos que avanzar hacia lo que es la democracia directa. El poder en manos de los ciudadanos y romper la relación paternalista entre gobernante y gobernado». Al finalizar su oratoria, el presidente llamó a los partidos izquierdistas a «redoblar la capacidad de lucha», instando a la unidad. «Sólo el pueblo unido de América Latina y el Caribe jamas será vencido. ¡Que viva el Foro de San Pablo!», concluyó.

 

Por la unidad pero contemplando las diferencias

Por su parte, el líder del MPP, José Mujica, también remarcó en el acto final del FSP la importancia de permanecer unidos. El senador reflexionó durante su breve discurso sobre «el valor de la unidad» para impulsar «la gran cuenta pendiente» de «construir la gran Nación» de los pueblos latinoamericanos.

América Latina padeció «términos de intercambio injustos, hemos padecido el subdesarrollo, la bota del imperialismo y nuestra propia impotencia para poder juntarnos. Tenemos una enorme deuda con el pasado (pero) ahora estamos en una coyuntura peculiar» del continente, dijo el líder frentista.

Asimismo, Mujica manifestó que el FSP no debe ser «para zanjar una doctrina ni para establecer el reglamento, y mucho menos la construcción de los partidos que a nuestra voluntad se le antoje», sino para «intercambiar experiencias». «‘Naides’ es más que ‘naides’. Cada rincón de América tiene su historia y sus peculiaridades, no hay una receta. La criatura socialista late en nuestras entrañas pero no caerá como regalo de los dioses, solamente la organización humana. Nuestra historia es una historia llena de triunfos y de muchísimos fracasos, pero estamos compañeros», continuó.

Ya finalizando, el líder dijo que en Uruguay sólo «empezamos ha hacer algo cuando aprendimos definitivamente el valor del verbo de la ‘unidad’. El verbo de la ‘unidad’ no significa la coincidencia total, pero significa no regalar, compañeros, a favor del enemigo. Cada cual piense como quiera, porque en definitiva (en) la lucha por un mundo mejor, serán mejores si respetan la libertad de pensar, de sentir, de ser, de construir», alentó Mujica.

El senador fue homenajeado durante el FSP por el presidente nicaragüense. Ortega condecoró con la Orden Carlos Fonseca a los históricos líderes del MLN-Tupamaros José Mujica, Julio Marenales y Eleuterio Fernández Huidobro y rindió un homenaje póstumo al líder tupamaro Raúl Sendic.

«Un puñado de quijotes uruguayos que nunca se rindieron ni nunca se rendirán, mantuvieron vivos el espíritu de lucha a pesar de los terribles momentos que atravesamos en la región. Muchos se desmoralizaron, pero ellos nunca claudicaron», dijo Daniel Ortega sobre los líderes guerrilleros. El mandatario agregó seguidamente que se trata de «hermanos extraordinarios, luchadores incansables, abnegados, que sin tener posibilidad alguna de llegar al gobierno libraron en la década de los 60 la batalla en condiciones desiguales (…) pasando por la tortura, por la cárcel, arriesgando la vida en momentos terribles».

El presidente nicaragüense honró además la trayectoria de
l senador socialista y ex canciller de la República Reinaldo Gargano, así como brindó un reconocimiento póstumo al ex secretario general del Partido Comunista (PCU) Rodney Arismendi, entre otros.

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