Un pestañeo al ayer
«Un presidente hace tres cosas: aguanta, evita, y por último trata de hacer algo». Esta breve definición la dio el propio Jorge Batlle en un encuentro con periodistas a finales del 2002.
En cifras, el 2002 trajo una inflación del 24%, el desempleo a 19,2%, la deuda externa aumentó 20%, el déficit fiscal fue de 3,6%, la devaluación fue de 82% y las reservas internacionales disminuyeron 76%.
El 2002 comenzó a dar señales adversas desde el vamos. En enero, el ministro de Economía anunció una devaluación mensual del 2,4%.
Días después Batlle informó las nuevas medidas económicas a los partidos políticos. El clima político se calienta debido a la decisión del gobierno de no permitir que una marcha del PIT-CNT llegue a Punta del Este.
Un triste domingo 12 de mayo, Batlle habló de la crítica situación del país y pidió a todos un «esfuerzo». Al final de su alocución, lloró.
En junio ocurre lo de la conversación informal con periodistas de la cadena de televisión Bloomberg. Fue lo de «los argentinos son una manga de ladrones, del primero hasta el último». Luego, vuelve a llorar.
A fines de mayo EEUU envía 1.500 millones de dólares en ayuda internacional.
A fines de mes comienza la crisis bancaria que culminará con un feriado bancario y a principios de agosto se producen saqueos, lo que se recuerda al comienzo de este recuadro.
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