Actual cuadro sectorial. No expresa la realidad política e ideológica del FA

El Frente necesita una "revolución electoral"

Siguen los rumores y las tensiones en el Frente Amplio. Todo relacionado con la indefinición sobre la próxima fórmula presidencial para las elecciones nacionales de 2009.

Hasta el momento sólo surgen como firmes candidatos el ministro Danilo Astori y el senador José Mujica. Si no hay consenso es seguro que Astori se va a presentar a las elecciones internas, pero lo mismo no ocurre con Mujica que podría sugerir otro nombre, para competir con el actual ministro de Economía.

Mientras el tiempo transcurre surge el Partido Socialista con una tercera posición, que busca construir una nueva candidatura ya sea para consensuar o para competir en las internas. Esta postura tendría, en principio, el apoyo de la Vertiente Artiguista.

Lo cierto es que la tercera vía que proponen los socialistas no tiene, por ahora, un candidato explícito. Por eso los nombres de Daniel Martínez, Enrique Rubio y Marcos Carámbula están en danza, pero no están pesando en la hora de las conversaciones de los frenteamplistas.

Esta situación, compleja por donde se la mire, tiene otro elemento que es sustancial a la hora de especular sobre las vueltas que puede dar la vida en el FA: sólo hay consenso si es para proponer a Astori, con cualquier otro nombre hay elecciones internas, donde Astori va a competir con uno o dos precandidatos.

 

La revolución electoral

La preocupación sobre la fórmula presidencial es justa, en tanto el Frente Amplio no gana las elecciones de 2009 «hasta con una heladera» como candidato presidencial, como dijo hace unos meses un dirigente de la coalición de izquierda.

Es que está penetrando en la sociedad y en el propio electorado del Frente Amplio la sensación de que se aleja la posibilidad de ganar en primera vuelta. Y cuando en política aparecen las sensaciones, ya sean positivas o negativas, puede pasar que las mismas se transformen en sensaciones fuerza que pueden llegar a decidir el estado de ánimo del electorado.

Pero ésta no es la única carencia que sufre la coalición de izquierda. Hoy hay un cuadro político interno donde los actuales sectores, partidos o movimientos, no expresan la realidad política e ideológica del Frente Amplio.

La experiencia de los tres años de gobierno, positiva pero contradictoria para muchos militantes de la izquierda, ha provocado alineamientos diversos dentro de cada sector. Solo a título de ejemplo: no es lo mismo Marina Arismendi que Eduardo Lorier, como tampoco lo es Eleuterio Fernández Huidobro y Julio Marenales.

Esta realidad ha llevado a que los debates internos no tengan la necesaria transparencia y a la vez que las posturas de cada uno de estos dirigentes no tengan la posibilidad de ser llevadas a la práctica, en tanto deben pasar, previamente, por las «internitas» que por lo general son muy duras.

El Frente Amplio reclama a gritos una revolución política interna, donde los sectores, los dirigentes y los que militan en los Comités de Base sientan que las ideas se pueden expresar y ser llevadas a la práctica.

Como en el horizonte de la dirigencia esto no está planteado, bien podría gestarse una revolución electoral (dejemos la revolución política para mejor oportunidad) que abriera un camino que permita que los que piensan igual o más o menos igual, puedan actuar en conjunto.

Esta revolución electoral no tiene que ser necesariamente una, ni debe de estar destinada a enfrentar a alguien, sino que puede llegar a presentarse una, dos o más corrientes electorales internas, que pueden pasar por el acercamiento de sectores pero también por la creación de nuevas opciones donde se presentarían desprendimientos sectoriales.

De ninguna manera se está atando, con este razonamiento, a esos nuevos agrupamientos con tal o cual candidato a la Presidencia, ni proponiendo o descartando uno nuevo.

Si esto ocurriera, según nuestro modesto entender, podría generar un nuevo estado de ánimo entre los frenteamplistas e incluso hasta podría incorporar a gente independiente que no está atada a los actuales sectores.

Algo de esto ocurrió en 1994 cuando se creó Asamblea Uruguay, pasando algo similar ­no lo mismo­ cuando José Mujica abrió todas las puertas para poder crear el Espacio 609. Recordemos que esas dos iniciativas conmovieron la interna y potenciaron al Frente Amplio.

Dentro del actual marco sectorial no se visualiza la posibilidad de crear un nuevo estado de ánimo donde Reinaldo Gargano está más cerca de Lorier que de Manuel Laguarda, para poner otro ejemplo a los ya nombrados.

Quizá nada de esto se pueda dar y el Frente Amplio quede estructurado sobre sus actuales sectores. Si esto ocurre y si hay elecciones internas sin nuevos alineamientos electorales, todo quedará atrapado por el enfrentamiento Astori­Mujica, donde la irrupción de la gente por nuevas ideas y propuestas quede para otra oportunidad.

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