Gregorio Alvarez: "Yo no lo mandé matar"
El ex presidente de facto teniente general (r) Gregorio Alvarez confirmó que en 1974 desde la División de Ejército IV, que él comandara en aquel momento, se respaldó a la cooperativa pesquera de Punta del Diablo, pero negó que la misma hubiera desatado resistencias en la población local.
«Al contrario, la gente estaba loca de la vida, hasta se consiguió un camión refrigerado que lo hicieron desfilar por la principal avenida», dijo Alvarez a LA REPUBLICA.
«Se ayudó en aquel momento desde la unidad; también vino ayuda desde Alemania.
También colaboraron algunos agentes privados, no recuerdo bien, creo que era gente de El País y hasta de la Fiat creo.
Luego pusieron un restaurante», agregó.
Alvarez dijo estar «al margen» del tema, pero no vaciló en senalar que nadie puede vincular la muerte de un pescador con ese emprendimiento. «Eso es una suposición del Serpaj o una acusación», sentenció.
En su estudio sobre la desaparición del pescador de la zona Olivar Sena Rodríguez, el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) mencionó que la zona de los balnearios del departamento de Rocha era «frecuentemente asediada por efectivos militares».
El informe agregó que «en esos operativos sorpresa los militares interrogaban sobre personas y actividades y allanaban domicilios según datos recogidos de los más diversos pobladores de la época».
Según testimonios de viejos pobladores de la zona, senaló el informe, «se vivían épocas de miedo y silencio» y concluyó que «por todo esto no es extrano que muchos sospecharan que su desaparición se debía a una detención por parte de los organismos de la represión».
El informe del Serpaj también anade que el pescador desaparecido se había opuesto a integrarse a la cooperativa impulsada por los militares.
«No me acuerdo»
Alvarez expresó que la cooperativa llegó a instalar una pequena cámara frigorífica, cuyos restos son visibles aún hoy, y que antes de desaparecer, alcanzó a concretar algunas ventas de pescado al Brasil.
El militar al ser consultado sobre si recordaba haber visto u oído hablar de un pescador local, de apellido Sena, senaló en forma tajante: «No» y agregó que «si alguna vez lo vi no me acuerdo».
Alvarez admitió no estar del todo informado sobre este tema y senaló que ni bien recibió la noticia la consideró una absoluta «novedad».
Respecto a la posibilidad de que el pescador pudo haber estado detenido en alguna unidad militar bajo su jurisdicción, respondió irónicamente: «Escuche, ?qué quiere que le diga que yo lo maté? Yo no lo mandé matar».
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