Serpaj no tiene duda: muerte fue provocada por fuerzas represivas
El Servicio de Paz y Justicia no tiene dudas acerca de la causa de la muerte del pescador de Punta del Diablo: la represión desatada en los anos setenta por los militares. Raúl Martínez, coordinador nacional del Serpaj, dijo que no necesariamente la víctima debía pertenecer a una organización política de izquierda sino simplemente por su condición de «opositor» al régimen. Ese era el perfil de Olivar Sena Rodríguez, indicó Martínez, el pescador desaparecido el 2 de diciembre de 1974 y cuyo cuerpo fue encontrado en la playa rochense de La Esmeralda en abril de 1976, con graves mutilaciones y fracturas. Recordó que el de Sena, no es el único caso de este tipo e indicó que hay varios detenidos desaparecidos que figuran en las listas y que no pertenecían a ninguna organización política en particular. Martínez sostuvo como ejemplo que el maestro Julio Castro no formaba parte de ninguna organización política en particular al momento de su desaparición, y sin embargo, testimonios indican que fue secuestrado por fuerzas de la represión. Por otro lado, el coordinador del Serpaj sentenció que el modo en que apareció el cuerpo, el tipo de fracturas y lesiones confirman el modus operandi aplicado en la época por el régimen. Además, recordó cómo se fraguó el informe forense, haciendo aparecer el cuerpo como el de una persona de origen coreano.
«Dudas»
Por su parte, el ex gerente de la Cooperativa militar de Rocha, Sebastián Molina, expresó ayer a radio El Espectador sus dudas sobre el móvil del crimen. El hecho de que Sena no fuera un militante político y la forma en cómo se produjo su desaparición abriría distintas hipótesis, sentenció la emisora.
Como se senaló, la sostenida por el Serpaj es que que Sena fue objeto de una violenta represión militar por su oposición a integrarse a la cooperativa que era impulsada por militares de la época. Empero, Sebastián Molina, recuerda que Sena no era el único pescador en Punta del Diablo que se resistía a ese proyecto. «Yo no considero que haya sido la causa (de su muerte) porque prácticamente la mitad de la población de Punta del Diablo que en aquel momento era un pueblo de pescadores estaba prácticamente dividida entre los adherentes a la cooperativa y los grupos opositores. Los adherentes eran muchos pescadores que querían unificarse. Los opositores eran los que vendían pescado en forma particular». Molina sospecha que detrás de la desaparición y muerte de Sena pueden haber móviles «sentimentales y comerciales».
El ex gerente de la cooperativa también senaló que hay detalles que «no cierran». «Si hubiera sido un operativo militar estaría toda la casa revuelta, el arma no estaría, hubieran buscado determinada documentación», afirmó, al recordar que en la casa de Sena no faltó nada, la puerta estaba cerrada y la comida quedó servida sobre la mesa.
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