No hubo contactos con el TCR
La propuesta de compra de 16 lanchas por parte del gobierno para ser destinadas al patrullaje a cargo de efectivos de la Armada, en el marco de las misiones de Paz en Haití, está teniendo derivaciones políticas impensadas.
El ministro de Defensa Nacional, José Bayardi, fue desacreditado ayer en una Comisión parlamentaria por el presidente del Tribunal de Cuentas y por empresarios navieros rusos que solicitaron ser recibidos por ese órgano legislativo tras enterarse de la intención del gobierno de adquirir lanchas de un oferente que no son precisamente ellos.
En diálogo con este único medio, el titular del Tribunal Guillermo Ramírez dijo que «es falso que el Ministerio de Defensa o algún integrante de la Armada haya conversado con nosotros para evaluar la conveniencia o no de la adquisición de las lanchas». Agregó que «hasta la fecha no ha sido sometido a consideración de este Tribunal el procedimiento de adquisición de lanchas para la Armada». En una nota por escrito aportada a la Comisión, Ramírez reseña las palabras del ministro Bayardi en la sesión de la Comisión de Defensa del pasado 6 de mayo. En esa oportunidad, Bayardi manifestó que la Armada consultó al presidente del TCR sobre cómo proceder en la referida compra. «Esa aseveración -dice la nota por escrito- es inexacta. No fui consultado al respecto y, por lo tanto, no emití ninguna opinión sobre el procedimiento a seguir». Bayardi agregó el mismo día 6 de mayo en la Comisión que «ha habido consultas al Tribunal de Cuentas» en torno a la conveniencia sobre la compra del material bélico. «Al cuerpo de ministros no le consta que ello sea así -dijo el presidente del Tribunal de Cuentas- y así lo entendió el Tribunal en la sesión del 14 de mayo pasado en la que consideró las expresiones del ministro». El gobierno remitió la semana pasada un proyecto de ley con carácter urgente, que al final no se votó, por el cual se solicitaba la autorización para gestionar un crédito en el Banco República por 6.200.000 dólares para la compra de 16 lanchas semiblindadas del fabricante norteamericano Boston Whaller, las que serían destinadas al patrullaje que realizaría la Armada en aguas juridiccionales de Haití en el marco de las misiones de Paz que se desarrollan en aquella nación. Dependiendo del uso que se le fuera a dar, esas lanchas vendrían luego a Uruguay para patrullar ríos y espejos de agua de nuestro país. El Partido Nacional cuestionó la compra acusando al gobierno de no haber recorrido los caminos legales necesarios. Ayer, representantes de una firma rusa dijeron en el Parlamento que no se les permitió participar de la licitación
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