Zelmar y Mujica nacieron un día 20 de mayo como el de hoy…
Otto es muy serio y documentado, al rato me llamó y confirmó que había revisado por todos lados y era así. Zelmar Michelini era de 1924 y Mujica de 1934. ¿Qué hacer?
Tanto se ha dicho y se ha escrito sobre cada uno… Tampoco era cosa de que por haber nacido en el mismo día hubiese que salir a buscar «las siete semejanzas» a la fuerza. Aunque la «casualidad» era tentadoramente significativa. Con el correr de la tarde la idea fue concentrándose en recabar testimonios sobre ambos. No de sus biografías o hechos públicos más salientes, sino sobre aquellas características más personales, de tipos muy intensos, muy jugados, muy queribles. Fui sacándome de encima otros trabajos que me tocaban con la idea fija de dedicarme a esa nota que me estaba comiendo la cabeza y devorando el pecho. Totalmente metido en ella. Con el entusiasmo y el nerviosismo de un principiante. Hasta con miedo que no me saliera nada. Hacía tiempo que no me sentía así. Para mí Michelini, Seregni, convocan lo mejor de mis sentimientos. Y con los años, el Pepe se ha ganado mi más profundo respeto y admiración. Es muy personal, pero muy sincero y respetuoso. Por eso estaba muy inquieto.
Yo soy medio cabalero. Para mí fue una señal importantísima que cuando llamé al celular de Rafael Michelini no me atendiese uno de sus secretarios o que me dijeran que estaba en una reunión del Parlamento o del FA, o para el interior o que saliera la contestadora. Todas cosas posibles cuando uno llama a un dirigente con múltiples actividades: «Hola Jorge, cómo andás. Sí, papá nació un 20 de mayo… No, no sabía que Mujica también. Sí, pudieron conocerse sí. Porque Mujica fue secretario de Erro allá por 1962 o 63. ¿Recuerdos personales de papá? Tenía un humor muy especial. Aun en los momentos más difíciles tenía un gran sentido del humor, un gran espíritu.
Me acuerdo que mis hermanos mayores y mi padre mantenían siempre un litigio de quién era más alto. Era una competencia desde siempre que ambientaba las bromas y las chanzas. Estando ya en Buenos Aires, en 1975, en plenos sucesos tan duros, íbamos por una plaza y decidimos sacarnos una foto juntos. Mi padre se paró en el medio, nos abrazó y en el momento de sacar la foto se apoyó en nosotros y se paró en puntas de pie. Después andaba con la foto en el bolsillo, mostrándosela a todo el mundo, dando pruebas que el litigio lo había ganado él. Así era mi padre. Que también tenía la enorme grandeza de discutir intensamente de política con mis hermanos mayores. Discusiones que yo presencié y que me constan fueron a media máquina por parte de él, porque tenía todas las posibilidades de «arrasarlos» con argumentos políticos. Sin embargo, discutía con ellos de igual a igual, respetándolos, pero al mismo tiempo disfrutando intensamente de sus rebeldías. Era un padre muy cariñoso.
Mi padre era un ser muy activo, muy despierto, capaz de leer más de un libro por noche. Era capaz en largas sesiones del Parlamento, de mantener una partida de ajedrez a la que venía de tanto en tanto a realizar su jugada sin perder detalle de la asamblea donde todos destacan su gran capacidad como orador y polemista. Sin embargo, muchos no saben que mi padre tenía serias dificultades en el habla. A los siete años tenía serios problemas de dicción y tartamudez. Los superó relatando partidos de fútbol imaginarios».
Lo mismo sentí yo. Qué tipo impresionante. Qué agradecimiento de servir de medio para que todos pudiésemos conmovernos con estas cosas tan lindas que compartió Rafael. Ya está. Media nota ya está. Y ahora, cómo hago para conseguir algo de Mujica. Ya son más de las 9. Voy a llamar a Lucía, total, por algún lado hay que arrancar.
«Sí, Lucía habla». (No lo puedo creer)
«Sí, pero yo no voy a decir ni una palabra sobre Mujica, porque es lo que todos conocen. Así es él. Como ustedes lo conocen». (No lo puedo creer…) Y cómo puedo hacer para hablar con él, porque un 20 de mayo nació también Zelmar Michelini y nos gustaría que nos dijese algunas palabras sobre él. ¿Sabe cómo podría localizarlo? «Le pasó» (No lo puedo creer).
Mujica: «Sí, cómo no. Lo conocí. Como medio Uruguay conoció a ese ventarrón, lleno de ideas, que en aquellas épocas duras expuso su impronta, legendaria, sobre todo por el fervor que ponía, por la brillantez de su plática.
Era un compañero que nos sorprendía constantemente por su enorme inquietud intelectual.
Nosotros, ya en la clandestinidad, al borde de la dictadura, intentábamos conseguir lo que él exponía y pensaba. A Michelini lo tomábamos como un punto de referencia.
Ya cuando se hablaba de fundar el Frente Amplio veíamos su presencia como muy importante. Era un hombre honesto, sensible, de espíritu solidario, que provenía de los partidos tradicionales. Que de muy joven se había destacado ya al lado de Luis Batlle.
Michelini fue como un Grauert, un Carnelli, un Quijano, y tantos otros que nacieron en los partidos tradicionales, pero con una profunda convicción justiciera. Esto sirve para desmistificar el sectarismo de izquierda, el chauvinismo de izquierda al cual a veces somos tan propensos.
Michelini fue una garantía para la fundación del Frente. Un hombre de una imagen invalorable. Un hombre sin repuesto, muy difícil de igualar».
¿Y qué siente al pensar en esa «casualidad» de haber nacido el mismo día que él?
Y… son simples casualidades, nada más. Pero siento satisfacción. Cómo no.
Y le voy a preguntar una pavada, un imposible, una fantasía inocente. ¿Se lo imagina a Michelini vivo hoy?
»Si Michelini viviese, no tendríamos tantos problemas para elegir candidato a Presidente» (risas de descarga).
Y ya que estamos, no, ¿qué va a a hacer en su cumpleaños?
»Un día más. Voy a ir a la marcha. Sí, voy a ir a la marcha».
Y… alguien a quien quiera recordar en este cumpleaños.
»Uno ya está medio viejo para esto de los cumpleaños. Y por ahí se le viene un rosario de recuerdos.
Mochila pesada de recuerdos. Recuerdos que afloran.
Y uno siente nostalgia. Será que soy un viejo que le gusta el tango…
Recuerdo a una legión de hermanos… que ya no están…..
Pero están…
Y desde acá les mando un apretado abrazo.
No sé si a los hombres buenos y a las mujeres buenas las espera un cielo por ahí…
Si fuera así a mí me gustaría que me esperen… que me esperen porque, llegado el momento, yo quiero ir para ahí».
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