Entraron. La oposición creyó que Larrieux era de ellos, porque el FA no lo propuso en un comienzo

El día que apagaron los celulares: el candidato del PN votó con Astori

Los blancos se comieron el amague. El FA dio la señal de que votaba a Mariela Sassón y el Partido Nacional propuso a Jorge Larrieux, como quinto miembro de la Suprema Corte de Justicia. Días después los legisladores frenteamplistas pegaron un viraje drástico y votaron a Larrieux.

Cuando se terminó de votar por unanimidad a Larrieux, los parlamentarios blancos lo rodearon eufóricos, lo que quedó registrado por la televisión y las fotografías. Un poco más tarde, bastante sobrios, lo saludaron los frenteamplistas.

El senador Julio María Sanguinetti, uno de los políticos más pícaros de este país, dijo que votó con la mayoría pero que no había participado del acuerdo. Algo sospechaba. Por primera vez en estos tres años de gobierno progresista, el Partido Nacional quedó en falsa escuadra, al borde del ridículo, cuando el miércoles previo a los actos del 1º de Mayo se conoció que Larrieux había votado a favor de la constitucionalidad del IRPF, constituyéndose esta postura en mayoría, en la palabra definitiva de la Suprema Corte de Justicia.

El 28 de abril, convocados por el Partido Independiente, los dos partidos tradicionales y la Unión Cívica habían realizado un acto político en apoyo a la «independencia» del Poder Judicial. «Estamos ante una presión a la Justicia», fue la respuesta del ex presidente de la SCJ Gervasio Guillot.

Jorge Larrañaga, Luis Hierro López, Pablo Mieres y Aldo Lamorte vivieron su día de gloria en esa noche, confiados de que Larrieux votaría la inconstitucionalidad del IRPF, pero aquella alegría les duró muy poco. Por ello, en el primer día de mayo apagaron los celulares y se llamaron a silencio.

Otro balde de agua fría fue el contenido de los discursos del 1º de Mayo por parte de Fernando Pereira y de Juan Castillos, los encargados de difundir la palabra del PIT-CNT, mientras Danilo Astori, Walter Cancela, Mario Bergara y Fernando Lorenzo, el poderoso equipo económico del gobierno, seguían atentamente los discursos sentados en la primera fila destinada a los principales invitados al acto.

Hubo críticas al gobierno, incluso propuestas para seguir avanzando en la búsqueda del país productivo y con justicia social, pero el blanco preferido de los sindicalistas fueron «los asesores de las cámaras empresariales, la oligarquía y el imperialismo». Como si eso fuera poco Pereira no dudó en destacar que el movimiento sindical uruguayo «es de izquierda y progresista».

Ese mismo día fracasó el intento de dividir al PIT-CNT por parte de sectores ultras de la izquierda y del sindicato de los trabajadores municipales, Adeom. El grupo 26 de Marzo, recientemente escindido del Frente Amplio, mostró su incapacidad de nuclear a la izquierda extra frenteamplista, al grado que llamó a sus pocos afiliados a quedarse en sus casas. Fue así que por primera vez en la historia de este sector sus integrantes no conmemoraron el Día de los Trabajadores. Al otro día en tapa de su diario La Juventud, no apareció ninguna referencia a la jornada del 1º de Mayo. Habían quedado fuera de la cancha por su propia voluntad, ingresando así al despeñadero definitivo.

Tampoco en esas y posteriores horas fueron atendidos los celulares de los legisladores blancos, quienes no solo habían perdido en la Suprema Corte de Justicia sino también en las calles, desde el momento que sus aliados naturales, la ultra dogmática, había fracasado.

Ahora resta conocer los próximos movimientos, que seguramente serán de enchastre como ya lo demostraron El País y El Observador tratando de poner como eje central del debate de los uruguayos la situación procesal de Juan Carlos Bengoa, con la intención de lastimar al ministro de Economía Danilo Astori.

Es de esperar, a la vez, que los blancos se atrevan a interpelar a Astori sobre el futuro del IRPF, después de que cayeron como tristes angelitos cuando se tuvo que votar al quinto miembro de la Suprema Corte de Justicia.

Si el Frente Amplio se mantiene unido, si no cae en la esquizofrenia de andar elaborando candidaturas con miras a las elecciones de 2009, tiene la oportunidad de retomar la ofensiva, entre otras cosas porque acaba de descubrir que blancos y colorados también pueden perder en la liga.

Claro que esa ofensiva pasa también porque se encuentre una salida al conflicto con Adeom, donde deberá saber conjugar la necesaria firmeza y la habilidad de diálogo, sabiendo que no hay una salida estable si los frenteamplistas de la Intendencia no asumen, como individuos, sus responsabilidades con el proceso histórico de la izquierda y el actual gobierno departamental y nacional.

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