Diputados venezolanos partidarios de crear una fuerza militar del Sur
Ortega se refirió, en primer lugar, a la difícil situación que se vive en la frontera con Colombia, donde la acción de los paramilitares colombianos se ha vuelto moneda corriente; cometen tropelías varias, asesinan a campesinos venezolanos, trafican combustibles, armas y drogas.
Con respecto al diálogo con la guerrilla de las FARC, Ortega afirma que para éstas el único interlocutor válido es el presidente Chávez, pero que con la muerte del jefe guerrillero en Ecuador, las FARC quedaron sin vocero político, por lo cual las negociaciones se hallan en una impasse. Ortega no vacila en responsabilizar al gobierno de Uribe del asesinato de Raúl Reyes pues había interés en que el canje fracasara, de modo de permitir que EEUU mantenga la ocupación militar en Colombia, una ocupación no oficial pero sí de hecho, por supuesto. A todo esto, el anuncio de la reactivación de la Cuarta Flota estadounidense con asiento en la Florida es percibido como una clara amenaza, un mecanismo de intimidación no sólo contra Venezuela sino contra toda Latinoamérica, que ha dejado de ser el «patio trasero» de los EEUU. En ese sentido, los diputados venezolanos ven con buenos ojos la iniciativa brasileña de creación de una Fuerza Militar del Sur independiente de EEUU, algo que hace diez años era impensable. Del mismo modo, hay una propuesta de Rafael Correa de un organismo del tipo de la OEA pero sin EEUU. Pero los pasos hacia la integración van más allá, y se habla ya de una moneda común del Mercosur emitida por el Banco del Sur. En lo que tiene que ver con la situación interna de EEUU, se advierte una cierta vocación de cambio de la sociedad americana reflejada en el hecho de que los dos candidatos con más chance sean del Partido Demócrata, que uno de ellos sea afrodescendiente y el otro sea una mujer. Hay un proceso de toma de conciencia de la sociedad norteamericana, que sufre en carne propia los desmanes del bushismo. Para Saúl Ortega, los tres grandes problemas que enfrenta la Humanidad son el calentamiento global; la escasez y lo costoso de los alimentos; y la ausencia de un combustible eficiente diferente del petróleo. Son problemas cuyos efectos se están sintiendo hoy mismo, y el responsable de estos desajustes es el modelo de desarrollo económico con el consumo irracional de energía, sabiendo que las reservas de petróleo se agotan. Y la «solución» que han encontrado es la de los biocombustibles, que implica destinar tierras aptas para el cultivo de alimentos, a la producción de combustibles que a la larga resultan más caros que el petróleo. Se ha planteado una reunión de técnicos del Mercosur, aquí en Montevideo, para mayo, en la que los expertos discutirán sobre energía. La presencia de Venezuela en el Mercosur le da al bloque un músculo energético que antes no tenía. Y esto en términos de cooperación y complementación y no de competencia. Esa reunión será preparatoria de otra que se realizará en Caracas en julio, con presencia de todos los países suramericanos. «Estamos casi en el ocaso del paradigma de la competencia», sostiene Murga en referencia al nuevo modelo de desarrollo y al nuevo modelo de relación basado en la solidaridad, la cooperación y la complementación. Suramérica es un territorio que posee, además de petróleo y gas, las condiciones más aptas para la producción de alimentos. «Unificar las fortalezas para atacar las debilidades juntos», sostiene Saúl Ortega a modo de conclusión, y propone para ello, una concepción opuesta al capitalismo cuyo lema es que el más apto arruina al más inepto; al revés: la idea es que los países no se desarrollen a expensas de los más débiles.
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