"Se robaron todo, ahora van por el petróleo, por Pemex"
-¿Cómo caracterizan al actual gobierno mexicano?
-Nosotros le llamamos un gobierno espurio. Le llamamos así no solamente porque lo es, sino que en el momento de la toma de posesión donde la gente indignada pedía asaltar el Palacio de San Lázaro, Andrés Manuel López Obrador resolvió encabeza la marcha hacia el otro lado para alejar a la gente de la masacre que estaba preparada en la fortaleza que habían transformado el Palacio Legislativo.
-¿Se repetía aquella trágica noche de Tlatelolco?
-Mucho más, hubiera sido mucho más grave porque la gente estaba muy enojada pero estaba desorganizada. No había sido posible otra cosa que la masacre.
En esa ocasión Andrés Manuel, al terminar la marcha, le pidió a los congresistas que habían estado en el Congreso, a Rosario Ibarra de Piedra, que le platicara a la multitud sobre lo que había pasado. Esta señora, que es una mujer admirable, dijo: «He pasado la vergüenza más grande de mi vida, al ver a ese individuo (Felipe Calderón) entrar rodeado de soldados a robarse la voluntad del pueblo.
Agregó que mientras él entraba y hacía todo eso, todos nosotros le gritábamos «espurio, espurio». Entonces la multitud coreó «espurio». Por eso decimos que es un presidente «espurio».
-Hoy se ve a Calderón muy vinculado a Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico. ¿Esto es así?
-En los EEUU, después del 11 de setiembre se profundizó el carácter policíaco de su gobierno. Este tipo de gobierno tiene como propósito controlar a la población y los indocumentados en EEUU, que en su mayoría son mexicanos, fueron el objeto de esas políticas.
Trataron de defenderse con algunas movilizaciones, como la del 1º de mayo de 2006, que le salió contraria porque en medio de la histeria antiterrorista que exista en la sociedad estadounidense, tuvieron la dimensión del fenómeno emigratorio. Y Estados Unidos aprovechó para hacer algo que antes no podía hacer, que fue iniciar la construcción de un muro en la frontera.
Este gobierno ha sido invitado por EEUU a una alianza, que le llaman Alianza para la Seguridad y la Prosperidad. Esto está concebido dentro del concepto de defensa estadounidense, que establece un perímetro de seguridad para el territorio de EEUU: Canadá, México, el Atlántico y el Pacífico.
Esto es muy agrave. Si nosotros nos aliamos a Estados Unidos los enemigos de ese país, pasan a ser nuestros enemigos. El activo más importante de la política exterior mexicana es no tener enemigos. Es que nosotros aprendimos la lección de España, no queremos ser enemigos de nadie. Pero además, el concepto de ellos incluye tres áreas. Una, estratégica, que lleva a instalar en México bases antimisiles. Eso está en el informe que investigó los del 11 de setiembre. En el capítulo 5.5 de ese libro dice porqué el gobierno de Bush no hacía caso de las recomendaciones sobre Al Qaeda. Dicen que habían derribado un avión espía sobre China, estaban muy ocupados, porque estaban implementando un plan antinuclear que incluye bases antimisiles en Europa, frente Rusia, en el Golfo Pérsico y en México. Las bases de Europa ya están en la República Checa, Polonia y ahora vendrán en Kosovo, que para eso se están independizando. México esto nunca lo ha permitido.
Cuando vino la crisis de los misiles en Cuba en 1962, algunos presidentes latinoamericanos, el mexicano entre ellos (Adolfo López Mateos), observaron que una vez más las potencias buscaban dirimir sus conflictos en nuestro territorio. Por eso se proscribieron las armas nucleares en América Latina.
-Hoy Lula y Chávez están preocupados por la suerte de la Amazonia. México en la década del 70 pensó la política internacional mirando al sur, pero ahora mira mucho hacia la frontera norte. ¿Cómo ve la izquierda mexicana la situación que se está planteando en la zona de Colombia, Ecuador y Venezuela? ¿Cómo ve la Amazonia?
Nosotros tenemos la experiencia de las revoluciones centroamericanas. Guatemala nos decía que tenían el terrible problema de que los guerrilleros se escondían en México. Eso a pesar de que hubo una columna entera del comandante John Sosa que chocó con una patrulla del ejército mexicano y fue exterminada. A pesar de eso ellos decían que nosotros ayudábamos a los guerrilleros.
No intervenimos, somos muy celosos de las intervenciones extranjeras y no intervenimos en las cosas de los demás. Pero tenemos posición y podemos decir nuestras razones. A la vez ofrecemos nuestra experiencia.
-Hace unos años le quitaron las elecciones a Cuhautémoc Cárdenas, ahora ustedes dicen que volvió el fraude y le sacaron el triunfo a López Obrador. ¿Hay peligro de que la salida democrática no sea pacífica?
-A partir de que se va consumando el fraude, ocurre que el grupo más rico de México quiere preservar los privilegios que son los de no pagar impuestos. Ellos no pagan impuestos.
Entre ellos está el hombre más rico del mundo. ¿Qué hacen? Pagan y luego les regresan su dinero por gestiones contables. ¿Cómo el gobierno puede admitir que no paguen? Pues porque usa la renta petrolera para el 40% del presupuesto.
Preocupados por el carácter austero y de administración rigurosa de Andrés Manuel, piden a Fox que le impida ser candidato. En dos años inician una serie de maniobras, la más conocida fue el desafuero, para impedir que fuera candidato. No lo logran por la movilización popular, que de inmediato postuló a Andrés Manuel, mucho antes que los partidos.
En 2006, la primera mitad de la campaña es muy sucia, pero fue una campaña, delictuosa por parte del gobierno, pero una campaña. Después imponen el resultado electoral. Nosotros iniciamos la defensa del voto.
Cuando se consuma el fraude, iniciamos la organización del poder popular. Hoy hay 2.200.000 personas que han firmado el compromiso con México. Todos ellos tienen el carné de resistentes, que les da sentido de pertenencia a esta lucha.
-¿Hoy la gran pulseada de México es por el futuro de Pemex?
-Sí. Es el futuro de México. Ellos quieren quedarse con el último recurso del patrimonio nacional, porque todo lo demás ya no es nuestro. La banca no es mexicana, ferrocarriles tampoco, se robaron todo, lo regalaron. Ahora van por el petróleo, van por Pemex. El petróleo mexicano es de la nación mexicana, pero no del gobierno y así está en la Constitución y lo está para asegurar que el producto de ese recurso vaya a la nación.
A nosotros no tiene porqué importarnos que Pemex sea una empresa de avanzada, lo que nos importa es que los productos lleguen al pueblo mexicano, por eso tiene una carga impositiva muy alta, porque es la vía para que regrese al pueblo.
También nos dicen muchas mentiras, como que se está acabando el petróleo. Si es así ¿por qué los extranjeros quieren comprar Pemex? La respuesta es que hay que privatizarla porque no tenemos refinerías y nosotros les preguntamos ¿por qué no construyeron refinerías? En 25 años han construido una sola refinería.
En estos momentos hay 90 mil millones de dólares en la reserva, ¿y no hay dinero para construir una refinería?
-Trascendió que el presidente Calderón y el presidente Lula hablaron de la posibilidad de asociar Pemex con Petrobras. ¿Cuál es su posición y la de la izquierda de México?
-No, inflexiblemente no. Ellos dicen que Petrobras y Pemex hagan una asociación para trabajar en el mundo. ¿Qué pone Brasil? Me dicen tecnología y dinero. ¿Qué pone México? Petróleo. No.
-Entonces ¿no hay unidad de las izquierdas latinoamericanas?
-¿Quiénes son las izquierdas?
-¿Para usted Lula no es de izquierda?
-Yo no juzgo a los otros. Pero, además ¿cuándo
las izquierdas han estado unidas?
-Un caso es cuando el triunfo de la revolución cubana…
-La izquierda se unió hacia Cuba, pero no entre ella. Respaldaron a Cuba, pero no se unieron entre ellas.
Además la izquierda latinoamericana que hoy se define como de socialdemocracia… Cuando yo era estudiante la socialdemocracia era la derecha.
-¿Para usted no hay cambios sustanciales en América Latina con los gobiernos progresistas?
-El gran cambio que yo puedo anotar en América Latina es que México era el país progresista y ahora es el país más a la derecha. Para nuestra vergüenza somos la derecha.
-¿Por dónde pasa para que México vuelva a ser un país progresista?
-Hay que construir una nueva República. Vamos a refundar la República sobre bases éticas, que esté orientada a la justicia, la democracia y la soberanía. Esos vamos a hacer.
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