Dancotex, ya sin tela para cortar y camino a la quiebra
Prometió crear 160 puestos de trabajo en el primer año de gestión, 300 en una segunda etapa y «si todo marcha bien» podría llegarse a los 600 operarios.
Hoy viaja oscilante entre Israel y China, mientras que Dancotex, su fábrica coloniense, se desploma de a pedazos y casi 200 personas quedan en la calle.
En 2004, Soloducho recibió de parte de las autoridades nacionales y departamentales todas las facilidades posibles para que pudiera instalarse en Colonia. Lo ayudó el Banco de la República (BROU) de la administración Batlle y lo ayudó la Junta Departamental de Colonia, que -con la aislada excepción de los curules frenteamplistas- votó para exonerar al empresario del pago de la contribución inmobiliaria, porque había que tratar bien a los inversores.
La inauguración de la planta contó con la presencia de la plana mayor del gobierno colorado, empezando por el entonces presidente Jorge Batlle y siguiendo por su ministro de Economía, Isaac Alfie y el de Industria, José Villar, que recorrían alborozados los galpones y en sus discursos intentaban un último esfuerzo para tratar de revertir la oleada progresista que venía imparable. Ese día, cuatro rabinos acompañaron al empresario y afuera, frente a los portones de la planta, una docena de vecinos colorados, ellos estaba apostado con un enorme cartel de agradecimiento al gobierno.
Del dicho al hecho…
Pocos meses después de aquella ruidosa inauguración, Soloducho volvía a convocar al periodismo para anunciar que «antes de lo previsto» ya tenía en plantilla a los 160 trabajadores prometidos. Todo parecía indicar un relacionamiento armonioso entre el empresario y su personal. En Colonia, todos los días un joven se presentaba a pedir el formulario de inscripción para quedar en lista de espera. La ciudad, inconscientemente, volvía a emular aquellos lejanos tiempos de Sudamtex, en los que de cada pago aparecían hombres y mujeres buscando una mejor oportunidad.
Pero la realidad fue tomando un viraje para muchos inesperado: altibajos en la producción (que podían comprenderse en el marco de las dificultades que atraviesa la industria textil), cambio en el vínculo con los trabajadores sobre todo a partir de la formación de un sindicato (Sodac) afín al PIT-CNT.
«Nosotros nos cansamos de avisarle a todo el mundo lo que iba a pasar en Colonia», dijo a LA REPUBLICA Graciela López, dirigente del Congreso Obrero Textil (COT). «Soloducho no es un empresario, es simplemente un patrón, porque un empresario se ocupa de respetar las leyes, de mantener su empresa en condiciones, de respetar a la gente. Es todo lo contrario de este señor. Para nosotros el cierre de Dancotex Colonia es la crónica de una muerte anunciada. Nosotros, hace más de un año, el 3 de marzo de 2006 cuando empezó el problema en Dancotex de Montevideo, le advertimos al gobierno, a la Asociación de Empresarios Textiles del Uruguay, lo planteamos en la Junta Departamental de Colonia, y no nos prestaron atención», contó López.
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