"El perfilismo no es sólo un problema de los comunistas"
Manuel Núñez, El Gallego», es considerado por todos los sectores del Frente Amplio, como uno de los dirigentes que más domina la interna de la coalición de izquierdas y que ha participado en múltiples debates en congresos y plenarios.
– El Frente ha sido siempre una fuerza política con tensiones internas. ¿Cómo se deben administrar esas tensiones?
– El FA fue creado en aras de acumular fuerzas para proyectar un país distinto y que ese proyecto de la izquierda fuera el de la mayoría del país. Como lo logramos en 2004.
En ese proyecto creado por gigantes, como alguna vez dijo Tabaré, siempre se administraron las tensiones entre distintas culturas y esquemas ideológicos, así como entre diferentes experiencias políticas anteriores, con mucha sabiduría, buscando acumular fuerzas y no restar.
El resultado logrado fue producto de una gran capacidad política de aquellos creadores y de sus continuadores. A raíz de lo que pasó en diciembre en el Congreso y hace pocos días en el Plenario Nacional, puede verse cuestionada esa actitud, pero sigo siendo muy optimista y creyendo que el proyecto político está por delante. Creo que todos deberíamos dar marcha atrás en algunas de nuestras pretensiones, para seguir acumulando fuerzas, porque éstas no se terminan una vez que hemos llegado al gobierno. Hay que seguir acumulando fuerzas, porque cada cinco años hay que renovar el apoyo de la ciudadanía. No se puede sostener que está todo ganado y tampoco se puede decir que el Frente Amplio, por ser gobierno, tenga el poder absoluto en la sociedad. Hoy la sociedad tiene otros centros de poder muy distintos al gobierno nacional y a las intendencias.
– Con lo que pasó en el Congreso y en el FA, donde se expuso la crisis interna al no poder designar a un presidente, ¿se puede decir que hubo un retroceso de esa cultura que siempre buscó superar las tensiones en base a acuerdos y consensos?
– El retroceso de esa cultura se viene dando desde hace un tiempo. Lo que sucedió en los últimos meses es un hecho importante que tiene que prender la luz roja.
A partir de que el FA llega al gobierno, se han incentivado las tendencias de espacios personales y grupales, que se contraponen muchas veces al espacio conjunto.
– El FA ha tenido, también, fuertes liderazgos. Primero Seregni, después Vázquez. Los problemas internos de hoy ¿no son porque el FA no ha construido un nuevo liderazgo al no aceptar Vázquez la reelección y no haber resuelto la fórmula presidencial?
– Hasta ahora los presidentes del FA fueron candidatos a la Presidencia de la República. Ahora es distinto. El presidente del FA no va a ser el principal líder de los frenteamplistas, porque el Presidente de la República es el abanderado principal del proyecto. Cuando se inicie el proceso electoral habrá que designar un nuevo candidato, que será el líder del FA de aquí en más. Por la fortaleza de su liderazgo, el compañero Tabaré, a pesar de no aceptar la reelección, va a seguir siendo un líder muy importante de la fuerza política.
– Existe la impresión de que en el FA hay, en el plano interno, dos estrategias. Una de consensuar y por otro lado está el Partido Comunista, que definió que este es «un gobierno en disputa». No es casualidad que el apoyo a la derogación de la Ley de Caducidad y la no votación de Jorge Brovetto a la Presidencia, tuvieron como actor principal al PCU. ¿Comparte esta visualización de la interna?
– Creo que el tema del perfilismo, de sectorización de la vida política, no es sólo un problema de los comunistas. Yo he debatido con firmeza contra la tesis de «un gobierno en disputa», porque eso lleva a concentrar la atención hacia adentro, hacia la interna, hacia la redistribución interna de los apoyos de los frenteamplistas, pero no concentra la lucha hacia afuera.
No podemos olvidarnos de que cada cinco años hay que renovar la adhesión popular, por eso la lucha fundamental sigue siendo para afuera, contra las concepciones de derecha y retrógradas que se oponen a los cambios.
– ¿No cree que los sectores del FA han perdido capacidad de influir en el movimiento social? No puedo creer que a Adeom lo dirija la ultra, no puedo creer que no haya frenteamplistas con capacidad de incidir para que la racionalidad gane en ese sindicato. ¿Hay como una crisis de relacionamiento de los sectores y el FA con ciertos estamentos sociales?
– Hay una crisis de relacionamiento de los sectores principales y del Frente en su conjunto con los actores sociales. Cuando creamos los comités de base fue para relacionarnos con la sociedad, para difundir el proyecto político en todos los ámbitos.
– ¿No cree que a Brovetto se lo ha manoseado, pero también a la institución «Presidente del FA»?
– Esta pregunta la tendría que responder el compañero Brovetto: no me corresponde a mí. Ahora, creo que estamos ante la incomprensión del momento político que estamos viviendo y de la necesidad de que de este Congreso del 19 de abril salga un Presidente. Hoy es Jorge Brovetto el que tiene las condiciones políticas para ser el presidente del FA. Hasta ahora no he escuchado ningún otro nombre que en este momento tenga esa posibilidad. Ahora, no podemos fracasar otra vez como en diciembre. Tenemos que salir del Congreso con un presidente y hoy la opción es Brovetto.
– El MPP y la Vertiente no descartan que el presidente del FA sea designado en elecciones internas. ¿Cuál es su opinión?
– El FA tiene un estatuto y una estructura que funciona. Ahora, cuando se llega a una situación de trancazo como la que estamos viviendo, se puede encontrar una salida alternativa, si no hay consenso. En lo personal estoy dispuesto a discutir la posibilidad de elecciones internas, sabiendo que sería una alternativa ante un nuevo trancazo.
La decisión de recolectar firmas para derogar la Ley de Caducidad y la no designación de un presidente del FA tienen un signo común. Por un lado tenemos una estructura del FA que es legítima, pero que toma decisiones que se contraponen o no cuentan con el apoyo de los sectores políticos que tienen más del 85% del respaldo electoral del FA. Esto nos genera un problema. Por eso, si sigue el trancazo en las estructuras militantes, es también legítimo apelar a los frenteamplistas que están más allá de las estructuras.
– ¿Qué pasa en la izquierda, que terminan votando resoluciones que van contra la opinión del presidente Vázquez, como es la derogación de la Ley de Impunidad y el impulso de una ley que contiene la legalización del aborto?
– Eso no se puede plantear así. El Presidente puede tener opiniones que pueden no coincidir siempre con la fuerza política…
– Espere… Ni derogar la ley de impunidad, ni la aceptación del aborto están en el programa de la fuerza política. El que vota distinto es el FA, no el Presidente.
– Exactamente. Pero por algo estamos todavía discutiendo el tema del aborto. Entiendo que la decisión del Plenario Nacional del FA convocando a derogar la ley de impunidad es un gran error.
– ¿Por qué?
– Porque fue una decisión que se tomó a pesar de los grupos que tienen más del 85% de adhesión electoral.
– Si el PS hubiera estado entre las fuerzas que querían derogar la ley de impunidad, entre los sectores con más delegados de los comités de base, y se tenía que enfrentar a otros sectores con el 85% del electorado frenteamplista, ¿no hubiera forzado una resolución de este tipo?
– El PS, en otras oportunidades, ha forzado resoluciones dentro del FA, como fueron algunos plebiscitos, la oposición a la reforma constitucional. Pero nunca fue contra más del 85% de quienes expresan la mayoría del electorado frenteamplista.
Lo resuelto en el Plenario Nacional fue legítimo, se acata y se cumple, pero hay que saber que la militancia nunca responde bien cuando tiene sólo que acatar. Las mayorías militantes de la estructura no tuvieron en cuenta este factor.
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