Unanimidad. Más de 1.000 electores del Herrerismo aprobaron ayer su precandidatura

Lacalle obtuvo la nominación herrerista y se abre al diálogo

La instancia herrerista se realizó en el Centro Gallego del barrio Carrasco en donde lo organizativo fue uno de los puntos más salientes: la nominación de Lacalle inmediatamente de darse el informe por parte del senador Gustavo Penadés, la proyectada alocución de Lacalle para la televisión desde la hora 12.30, la preparación del almuerzo a través de las bandejas de alimentos, y el seguimiento de todas las alternativas aún desde fuera del principal salón a través de dos televisores de pantalla plana, así como un potente audio.

Varias fueron las aristas de los diferentes mensajes: los duros cuestionamientos al gobierno del Frente Amplio, la necesidad de fortalecer el sector para convertirse en la fuerza mayoritaria, la alternativa blanca de gobierno, las críticas a quienes se fueron del sector, y hasta el mensaje de unidad remitido por el presidente del Directorio del Partido Nacional y líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga.

Mientras José Carlos Cardoso dirigía el Congreso Extraordinario, los legisladores Jaime Trobo y Gustavo Borsari lanzaron sus dardos contra la actitud de exponentes del Frente Amplio de increpar a la Suprema Corte de Justicia, los jóvenes lo hicieron con el «multiempleo» del Presidente Tabaré Vázquez, el intendente Juan Chiruchi reivindicó la política de viviendas nacionalista, y su correligionario Julio Silveira (Artigas) fue duro con «los mendigos» y «prisioneros de la limosna» institucionalizados a través del Mides.

 

Contactos

En su discurso, Lacalle anunció que a partir de la semana entrante se encomendará al Comité Ejecutivo del Herrerismo para «iniciar el contacto con aquellas fuerzas políticas pero también sociales, con aquellas personalidades que desbordan los límites partidarios, con aquellas personas que en medio de la duda ven al Partido Nacional como un camino, con esas gentes vamos a estar comenzando un proceso en el que somos todos iguales y cofundadores de esta corriente que, fíjense qué original, en materia de vida política del país, no tiene nombre, ¡no tiene nombre la criatura!, sus padres se encargarán, y ahí está lo participativo».

Luego de este proceso, «diremos aquí está: esta fuerza de reconstrucción republicana que es la que necesitamos en este momento del país».

Consideró que se trata de «un nuevo tiempo. Cincuenta años después (del triunfo del Partido Nacional en 1958) convocamos a un nuevo tiempo. Venimos a decir que ese es el desafío, pasar por encima de amores menores para llegar a los amores mayores, pasar por encima de lo cotidiano para ir a lo trascendente, pasar por encima del egoísmo para llegar al plano público de la generosidad, y en ese plano, estoy seguro de que vamos a tener éxito, porque esto ya no es el 89 ni el éxito personal de nadie, esto es la expresión de una fuerza que se transmite hacia los demás y que va a llegar a abrirle las puertas a este tiempo nuevo de las nuevas generaciones y a las antiguas generaciones».

«Todo el país nos va a escuchar y a todos está lanzada la invitación. Vientos llegados de distintos rumbos nos dicen que estamos por el buen camino», fue el final de su discurso que mereció la ovación y un cerrado aplauso.

Respecto al Frente Amplio, estimó que la ciudadanía apeló a él como una especie de «depósito guardado, ignoto, y nadie sabía si era bueno o malo», pero la administración de gobierno no produjo «cambios, ni novedades, ni las raíces de los árboles han temblado».

 

Hacia el balcón

El informe sobre la nominación del candidato herrerista estuvo a cargo del senador Penadés, quien al culminar sus palabras instó: «comprometiéndonos, juramentándonos, entendiendo que la cruzada es mucho más grande que ganar circunstancialmente una elección para entender que lo que se trata es de hacer volver a Uruguay a la senda de la democracia, de la vigencia plena del Estado de Derecho, del respeto a la libertad, es que el Partido Nacional y el Herrerismo hoy comienza la marcha hacia el balcón de la Casa de Gobierno para imponer la banda presidencial a un ciudadano de nuestra colectividad, y ojalá Dios mediante y el trabajo de todos nosotros, ese ciudadano vuelva a ser Luis Alberto Lacalle Herrera».

Seguidamente, a partir de la hora 11.15, el Herrerismo tomó la decisión de elegir su capitán para la lucha electoral, y lo hizo, una vez más, por Lacalle.

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