Bonito y barato. El estadio de Paysandú, construido en un año, es hoy una obra en peligro de derrumbe

Pintos se plantea tirar todo abajo y comenzar de nuevo

Hoy el estadio está en peligro de derrumbe. No se puede aún realizar denuncia formal porque los documentos de la obra no aparecen. Los blancos aseguran que todo está en regla y en buenas condiciones de funcionabilidad, pese a los informes.

Julio de 1995. Paysandú era sede de la Copa América. Una fría tarde quedaba inaugurado el pomposo Estadio Abierto Artigas, ante un jubiloso público local, nacional e internacional. Meses antes, se escuchaba «Paysandú puede», de boca del entonces joven intendente de Paysandú, doctor Jorge Larrañaga (PN), «ante la imposibilidad de que este departamento perdiera la subsede de esa Copa América», recordó el edil emepepista Francisco Deballi a LA REPÚBLICA. «En aquella época, el presidente de la AUF, Maglione, al ver el atraso de la obra, advirtió que la subsede se pasaría a otro lugar porque en Paysandú no se llegaba con la obra a tiempo. Así que Larrañaga se enojó, golpeó mesas, gritó mucho y dijo que de ninguna manera se perdería la subsede y que él llegaría», recordó Deballi, como también lo recuerdan los funcionarios de aquella época. Y se llegó a tiempo, pero no en forma. En el primer partido se dieron cuenta de que faltaba una hilera entera de asientos y se sustituyeron por sillas de PVC conseguidas en una empresa funeraria local pues los argentinos esperaban impacientes con el boleto en la mano.

«Luego se le empezó a ver la pata a la sota y hoy los informes muestran las consecuencias de tanta irresponsabilidad», agregó el curul. «En una obra de tal magnitud no importa la celeridad, sino la seguridad», dijo.

Hoy, una buena parte del complejo deportivo está clausurada.

El intendente Julio Pintos Ruiz, en diálogo con LA REPÚBLICA, advirtió: «Cuando asumimos, vimos que había problemas muy importantes que ya habían sido denunciados en la administración anterior (la del escribano Álvaro Lamas), por lo que conformamos un equipo técnico para realizar una primera inspección», recordó. Tras el conocimiento de dicho informe, se debió desalojar en primera instancia la tribuna oeste. Pero dada la gravedad de la situación, la administración Pintos pidió un informe a la división arquitectura del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, el que fue determinante: el estadio abierto de Paysandú presentaba un peligro para los usuarios. Entre las cosas que el informe recomendaba, estaba la inhabilitación de la mayoría de los sectores. En medio de una gran preocupación de las autoridades locales, se solicitó además a la Facultad de Ingeniería ensayos químicos, físicos y mecánicos, que también fueron categóricos y corroboraban los informes anteriores. «La situación es de sumo riesgo para su uso», dijo el intendente. «Había un sector que estábamos autorizando y la Facultad de Ingeniería detectó que hay un techo adosado a último momento que ofrece riesgo ante un mínimo viento».

Pintos detalló puntualmente todos los sectores que la mala construcción determinó el peligro de derrumbe en que hoy se encuentra el complejo deportivo. «No hay dudas de que aquella administración sabía el estado de la obra pues se hicieron obras posteriores a su construcción, conscientes del peligro», dijo.

 

Los documentos no se encuentran

Pintos indicó que se están «buscando afanosamente los documentos de la obra del estadio y no se encuentran». Consultado acerca de la posición de la presente administración frente a este caso, el intendente anunció que se elevó el informe al ministro de Transporte y Obras Pública para determinar de una vez «si podemos reconstruir todo o se debe tirar todo abajo y comenzar de nuevo, fijando costos».

«A nivel de asesoría legar estamos evaluando un estudio de responsabilidades que contemplaría efectos jurídicos y empresariales», dijo Pintos.

Por su parte desde la bancada frentista se recuerda un hecho que no pasó desapercibido en Paysandú: la intensa quema de papeles al final de la administración Lamas, unos días antes de la asunción de Pintos, en el mismo Palacio Municipal.

Hoy, es imposible no pensar en una asociación entre ese hecho y la imposibilidad de encontrar esos documentos.

Sin ellos, no cabría una denuncia penal, ya que no se pueden identificar responsables. La documentación que existe es muy confusa, ya que hay planos sin firma. Hoy no se puede saber aún si hubo negligencia, o si el material de obra se pagó pero no llegó a destino.

 

Pero la condena social sí existe, según dicen.

En esta administración se han tenido que pagar dos juicios a las víctimas del derrumbe del estadio de la ciudad de Guichón, ejecutado en administraciones anteriores. Según el asesor letrado del actual gobierno local, doctor Gonzalo Grana, las responsabilidades de la situación estructural de las tribunas del estadio Artigas deberán ser asumidas por quien corresponda».

«El Estadio Artigas era un orgullo para los sanduceros durante todos los años en los que se ocultó la verdad. Para mí es muy triste estar dando este informe, pero la situación es grave», dijo Pintos.

 

El Partido Nacional desestima la situación

Desde filas blancas, la edila Patricia Vázquez Varela, integrante de la lista de David Doti, en aquella época director de obras de la administración Larrañaga, dijo en la Junta que Pintos no había hecho nada en dos años y medio sobre el caso. A lo que Pintos contestó «que los que no hicieron realmente nada son ellos (los intendentes del PN) y demostrado está, lo que sufrieron estas estructuras.

En dos años y medio hemos hecho más cosas que en 10″.

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