"Un espacio mágico"
«Lo que comenzó el año pasado como el reencuentro de quienes estuvimos en la barraca 4B del Penal de Libertad, esta vez congregó a cientos de personas, muchas de las cuales ni siquiera estuvieron presas», explicaron los organizadores. En esta ocasión participaron por primera vez las ex reclusas.
Américo Roballo, William Masdeu, Daniel Banina, Ruben Díaz y Beatriz Ventre, en representación de los concurrentes, explicaron a LA REPUBLICA que este año la convocatoria tuvo un espectro mucho más amplio. Estimaron la concurrencia en más de 500 personas.
«Todos los que estamos acá tenemos motivaciones variadas para asistir. Cada uno tiene necesidad de encontrarse con la gente que compartió una experiencia muy difícil, pero también llena de solidaridades», señalaron.
«Es un espacio para el reencuentro de personas que compartimos muchas cosas y que recordamos con orgullo todo lo que vivimos enfrentando a la dictadura y defendiendo la democracia. Y también nos sentimos orgullosos al comprobar que hoy todos seguimos en la misma ruta».
«Desde el punto de vista político o social todos estamos en lugares muy diferentes, pero seguimos luchando por los mismos ideales. Tratando de afirmar las libertades, de mantener la democracia y trabajar por el bienestar de todos los uruguayos». En el lugar flameaba el pabellón nacional y una bandera del Encuentro Progresista. No se permite la presencia de banderas partidarias.
«Espacio mágico»
«Somos gente sencilla que tenemos aquí un espacio mágico. Hay ex presos y presas políticos, desexiliados y gente que no estuvo detenida, pero que vibra con nosotros en una misma esencia desde el punto de vista humano». «Aquí tenemos chamuyo, mate y reencuentros muy emotivos. En las prisiones de la dictadura se generó una gran colectividad humana y está en nosotros, ahora libres, la construcción de un espacio abierto».
«Es algo realmente muy emocionante, muy difícil de describir, como un verdadero imán nos une a todos. Durante mucho tiempo estuvo dentro de cada uno la necesidad de volver a juntarse, pero tuvo que pasar determinado tiempo para poder concretarlo, seguramente porque vivimos situaciones límite, muy duras, en las que sufrieron mucho nuestras familias y nuestros hijos», explicaron.
«Es una alegría tremenda poder estrecharse en un abrazo con personas que no conocíamos, aunque nos veíamos en la cárcel, pero sin la posibilidad siquiera de saludarnos».
«Nosotros amamos infinitamente al Uruguay y tratamos de transformar el sufrimiento en optimismo, en perpsectivas, en alegría. En algún momento hicimos lo que nuestra conciencia nos mandó, pero el heroísmo no fue nuestro sino de todo el pueblo uruguayo, de los que se quedaron, de los que estuvieron exiliados o en la clandestinidad. El gran tema es rescatar esa sabiduría colectiva».
Los organizadores no solamente tienen planificado continuar con los almuerzos en diciembre de cada año, sino que están analizando la posibilidad de organizar este tipo de jornadas más de una vez al año.
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