Un acto de inmolación. Michelini, Sanguinetti y Abreu recordaron la figura del político colorado

A 75 años de su muerte, Brum recibió el homenaje del Senado

Las barras estaban colmadas de un público vibrante pero respetuoso para asistir al homenaje que el Senado se había propuesto realizar al cumplirse tres cuartos de siglo de la inmolación de Baltasar Brum.

Allí estaban Didier Opertti, Luis Hierro López, Tabaré Viera, Glenda Rondán, Gustavo Osta y Alberto Scavarelli; estos dos últimos luciendo sendas corbatas coloradas como sangre de toro. En el recinto se vio a Washington Abdala y a Daniel García Pintos.

Le tocó a don Julio María ser el primero en hablar. En medio del silencio reinante debido a la atención con que eran seguidas sus palabras, el líder forista brindó una conferencia sobre la figura de Baltasar Brum y sobre el contexto histórico en que desarrolló su actividad. Aseveró que fue una de las figuras preclaras de nuestra democracia, que adquirió proyección histórica por simbolizar la libertad. Pero advirtió a continuación que si bien Brum trascendió y es recordado por su gesto extremo contra la dictadura de Terra, debe también recordársele como uno de nuestros más grandes estadistas. También se destacó como abogado, pensador, jurista, periodista, y por su origen campesino siempre mostró preocupación por la campaña y sus problemas. A pesar de su extrema juventud, Brum ocupó los más altos cargos de gobierno: fue ministro de Instrucción Pública bajo la segunda presidencia de José Batlle y Ordóñez, ministro del Interior y luego canciller bajo la de Feliciano Viera, presidente de la República de 1919 a 1923 (inaugurando la Constitución del 17 y el sistema de Ejecutivo colegiado) y presidente del Consejo Nacional de Administración.

Impulsó una legislación social de avanzada y desarrolló políticas culturales de relevancia; fue, al decir de Sanguinetti, un «adalid del feminismo», promovió la gratuidad de la enseñanza secundaria y universitaria, creó bibliotecas en cada capital departamental.

«Con su sacrificio marcó un hito», concluyó Sanguinetti, y agregó: «Fue un gesto, un grito de significación política, un gesto romántico y principista. Es un orgullo de nuestro Partido Colorado, sin dudas, pero sobre todo es un orgullo de todos quienes amamos la democracia». Rafael Michelini también destacó las virtudes de Brum haciendo hincapié en que su actitud el día del golpe de Terra no obedeció a un estado depresivo propio de los suicidas sino a un gesto supremo para oponerse a la dictadura, por lo que, según el senador neoespacial, «hay que hablar de inmolación».

Cerró el homenaje Sergio Abreu, quien subrayó lo expresado por sus pares poniendo el acento en la gestión de Brum como canciller, cuando luchó por el arbitraje y por el panamericanismo, la solidaridad americana, aunque marcando distancia de la doctrina Monroe.

Cada una de las intervenciones fue saludada con aplausos de los senadores y del público de la barra. Finalmente, se votó observar un minuto de silencio en memoria del mártir.

 

La sesión ordinaria

En la hora previa Lapaz habló de temas vinculados a la salud, y su correligionario Heber recordó la figura de Jerónimo Zolessi, recientemente fallecido a la edad de 95 años, figura emblemática de nuestra enseñanza, director del Elbio Fernández. A continuación, los puntos del orden del día fueron prontamente despachados. Se trataba de bautizos de escuelas e institutos de enseñanza, de venias de destitución y, finalmente, la «declaración de interés nacional» de la lucha contra la garrapata boophilus microplus. Ahora podemos dormir tranquilos.

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