Desde el llano. Llenó plazas, habló con la gente, firmó autógrafos, se comprometió ante productores pobres y recibió reclamos

Mujica palpó en gira por interior adhesión de "paisanos pobres"

En la noche del viernes el senador Mujica habló durante casi una hora frente a una plaza Artigas repleta de gente que lo escuchó atentamente.

Los representantes de Espacio 609 del departamento venían organizando el evento con mucha antelación y coordinado para que vinieran ómnibus desde distintas partes del departamento. Cientos de personas llegaron sobre las 20.00 horas con pancartas y banderas del FA y se mantuvieron expectantes a la llegada del senador, quien fue recibido sobre las 20.30 por un cúmulo de gente que se acercó a saludarlo antes de que subiera al escenario.

Al momento de hablar, luego que lo hicieran el diputado del MPP José Domínguez y el intendente de Paysandú, Julio Pintos, el ex ministro de Ganadería fue ampliamente aplaudido. Durante los más de 40 minutos de alocución, Mujica supo mantener permanentemente la atención de la gente, haciendo uso del humor de tanto en tanto, lo que generó en varias ocasiones una masiva carcajada espontánea.

El senador se refirió en su discurso por sobre todo al campo, a la importancia de ayudar a los «paisanos pobres que son los que construyen tejido social en el medio rural», además de hacer referencia a ciertos asuntos de actualidad como fue el primer fallo del la Suprema Corte de Justicia que declaró inconstitucional la aplicación del IRPF para el caso de tres jubilaciones. Al término de su alocución, el ministro fue literalmente ovacionado por el público presente y cientos de personas se acercaron a manifestarle su cariño, a decirle alguna frase, sacarse una foto e incluso a pedirle autógrafos, tantas que los organizadores tuvieron que intervenir para que el senador pudiera finalmente subirse al auto.

 

Un viaje hacia el  Uruguay profundo

Al día siguiente Mujica viajó rumbo al interior del departamento de Tacuarembó para encontrarse con un grupo de productores que lo habían invitado a visitarlos.

El viaje duró unas tres horas. Dos horas desde la capital de Paysandú a la de Tacuarembó y una más para llegar hasta el paraje Costa de Caña, porque si bien está a unos 60 km, los caminos vecinales que conducen al lugar están en un pésimo estado. Esto redunda en el aislamiento total de los productores que no cuentan con medio de transporte propio.

No hay ómnibus que pasen por allí, sólo un camión que va a recoger ganado y también lleva gente, el cual pasa cada ocho días.

Cerca de 80 personas se reunieron en horas del mediodía en la casa de un productor para expresarle al jerarca algunas de las dificultades que estaban atravesando y que ponían en jaque su subsistencia en el medio rural.

El encuentro fue motivado por el dueño de casa, José Olivera, un hombre de 50 años que viajó tres días a caballo recorriendo la zona para juntar más de 50 firmas, y «hacer fuerza» para llevar al senador a ver la realidad con sus propios ojos.

José vive con su familia en una casa que él construyó con barro y madera. En la zona no hay luz eléctrica y el agua a la que tienen acceso es de pozo. El productor cuenta con 38 hectáreas de su propiedad (de muy baja productividad, ya que son índice coneat 27) y ocupa ilegalmente 67 hectáreas más, donde cría unos pocos vacunos y lanares, de donde saca «algo de lana y carne para el consumo propio». «Nuestros animales sobreviven, porque engordarlos para venderlos es muy difícil, los inviernos acá son muy largos, porque comienzan las heladas tempranas en mayo y estos campos antes de octubre no entran a rebrotar porque la tierra es de baja calidad, y el pasto no se desarrolla. Entonces tenemos una mitad de año que es perdida y a veces en la otra mitad del verano nos viene una sequía», contó José.

El productor expresó que quería que Mujica lo visitara para que viera que lo que le contó es real. «Cuando fuimos a reclamar por lo del BPS fuimos pensando que íbamos a reclamar algo justo. Lo que queremos es que el que tuviera menos pague menos, y el que tiene un poquito más que pague más», remarcó José.

El trabajador indicó que su reclamo es que la recaudación del BPS se haga de acuerdo al número de hectáreas de los propietarios y que, para ello, se tenga también en cuenta la productividad del suelo.

Actualmente pagan lo mismo quienes tienen de 1 a 353 hás, lo que redunda en que los que tienen menos tierra, pagan más por cada hectárea.

En el caso concreto de José, el propio Mujica señaló que su rentabilidad anual no debe de superar los US$ 1400 y de esos, US$ 400 debe aportarlos para el BPS.

 

«Queremos quedarnos acá»

José contó que él, al igual que su esposa y sus dos hijos, se criaron en el campo y quieren permanecer allí a toda costa. «Yo ya soy una persona mayor, sin estudios universitarios, y si me dirigiese a una ciudad no tengo qué hacer, a nosotros no nos queda más que esto para sobrevivir», afirmó.

El trabajador dijo que no tiene grandes expectativas. «Mi esperanza es poder hacer una casita (de material) y traer a mi padre a vivir conmigo porque todos queremos tener nuestros familiares que queremos cerca para auxiliarlos, así como nos auxiliaron como éramos chiquitos», manifestó.

Al frente del rancho de barro podían verse algunas pilas de bloques, que José dijo viene reuniendo «hace más de 10 años» con la expectativa de poder construir. «Yo espero poder construir mi casita y quedarme en este medio que es el que conozco», indicó.

Por su parte, otro de los productores de la zona (del paraje Paso de Medio) que se encontraba allí, Carlos Pintos, señaló que, más allá de las dificultades, él ama el trabajo de campo.

«Es una forma de vida, una cultura que se trasmite, yo lo veo en mis hijos que, teniendo la oportunidad de estudiar, eligieron seguir en el campo», señaló.

Carlos también es un pequeño productor pero con una condición socioeconómica un poco mejor que la de José. El arrienda 105 hectáreas, además de otras 75 para pastoreo que las arrienda a las empresas forestales, donde cría a unas 140 reses y 200 lanares. De hecho, el trabajador rural planteó, a modo de denuncia, que en los últimos meses las forestadoras le subieron el valor del arrendamiento de US$ 18 a US$36. En este sentido, Carlos le solicitó al ministro que hiciera gestiones ante las empresas, teniendo en cuenta que también es un beneficio para ellas, ya que «ahorran en tractores y cuida bosques». Mujica se comprometió a hacerlo.

La hija de Carlos, Jaquelline de 6 años, confirmó su entusiasmo por las tareas campestres. La niña dijo que le gusta ayudar a su padre a vacunar el ganado, y que ella solita «junta las ovejas».

Por sobre todo, destacó que lo que más disfruta es andar «a caballo al galope» y jugar con su perra «Morocha»y su gata «Chichi».

También Margarita, de 62 años, expresó que, a pesar de todas las dificultades, ella desea permanecer en el campo. Margarita vive con sus dos nietos, Silvia de 11 años y Pablo de 13. Los tres solos hacen todo lo que hay que hacer en el campo, desde enlazar vacas, ordeñar, hasta carnear los animales para comer.

Tienen una propiedad de 150 hectáreas, de las cuales «50 son de campo y las otras puro monte». La mujer insistió en que va a seguir «tirando hasta que le dé». «A veces estoy medio cansada, pero irte al pueblo, para una que toda la vida vivió acá, es estar encerrada», expresó.

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