A Vázquez le hacen lo mismo que a Lula 

El 13 de diciembre de 2007, hace apenas unos días, el Senado de Brasil resolvió eliminar la prórroga del impuesto al cheque y las transferencias bancarias.

El impuesto sobre los cheques y transferencias le permitía al gobierno una recaudación anual de cerca de 40.000 millones de reales (unos 22.701 millones de dólares) y su prorroga era considerada «vital» por el presidente Lula.

La decisión, según La Federación de las Industrias del Estado de São Paulo (FIESP), representó «una sólida garantía de que vivimos en un pleno y estable Estado de derecho. Fueron ratificadas, en cada voto de los senadores, la independencia de los poderes, el respeto a las instituciones y a la libertad ciudadana en la reivindicación de sus derechos». Estaríamos ante la vuelta del neolioberalismo.

El objetivo de dejar al Estado brasileño con menos recursos, y el cínico lenguaje utilizado por la poderosa FIESP, no son muy distintos a los utilizados en nuestro país por los dirigentes de los partidos tradicionales.

Lo cierto es que a Lula le sacaron 22.701 millones de dólares de un saque y aquí, al sur de Brasil, le quieren sacar a Vázquez 100 millones de dólares.

Los dos gobiernos progresistas son, en la región, los que más han apostado a las políticas sociales. Brasil, por el lado del plan Hambre 0, y Uruguay mediante del Plan de Emergencia y ahora el de Equidad.

En ambos casos la política de los sectores más conservadores está golpeando las políticas sociales que han sido parte sustancial de las estrategias fundamentales del progresismo, por cierto muy distintas a las de los gobiernos neoliberales de la década de los 90.

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