Maastrich. Economistas de Chile y Argentina plantearon reparos al camino seguido por la Unión Europea

Despierta escaso interés modelo europeo en foro sobre integración

La Conferencia «El euro, implicaciones globales e importancia para América Latina», que culminó ayer en San Pablo, buscó dar a conocer el proceso comunitario llevado adelante por Europa, en particular desde el Tratado de Maastrich en 1992 donde se resuelve consolidar el proceso de centralización de la política monetaria con un Banco Central Europeo independiente y con un primer objetivo muy claro: asegurar la estabilidad.

En ese momento continuaban siendo independientes las políticas presupuestales de cada nación, así como todo lo referente a las políticas fiscales.

El Tratado fue el puntapié inicial que posibilitó un aumento de la integración a nivel de los mercados financieros y de mayor coherencia en la política monetaria, explicó Niels Thygesen, economista dinamarqués. Senaló que, en realidad, las políticas presupuestales nacionales se fueron modificando y alineando a partir de 2005 a medida que se fue entendiendo que el desafío de Europa pasaba por fortalecer las reformas estructurales nacionales a fin de concordar con el bloque.

Los diferentes expositores europeos se han sucedido abordando el tema desde muy diferentes ángulos, de forma muy concreta y con profundidad, y en la tarde de ayer llegó el momento para que comenzaran a expresarse los representantes de Sudamérica presentes, quedando claro que existen diferencias sobre el tipo de integración que se está buscando.

Klaus Schmidt, director de Investigación del BC de Chile, y Federico Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad de Buenos Aires, fueron los primeros en hablar y ambos coincidieron en que no estamos prontos para iniciar un proceso de ese tipo, es más, hasta llegó a preguntarse si era un modelo a importar o simplemente a tener en cuenta y del cual extraer conclusiones adaptadas a nuestras realidades.

Schmidt senaló que una prudente supervisión del mercado financiero y el de capitales son las llaves para poder concretar una integración sólida, pero advirtió que una unión monetaria como la que existe en Europa surge del resultado de una exitosa integración económica con un fuerte Banco Central. «Ese proceso tiene pasos que no se pueden obviar ni saltear», aseveró.

A su juicio, el actual proceso integrador de Sudamérica puede compararse al nivel que tenía en Europa en 1950, es decir, está en sus inicios y por ello sostuvo que a su juicio la apuesta actual debe ser consolidar la integración subregional a través del Mercosur, CAN y Caricom.

Por su parte, el actual presidente del Banco Ciudad de Buenos Aires (dependiente del gobierno de Buenos Aires), Federico Sturzenegger, comenzó señalando que la credibilidad es la clave para iniciar un proceso de integración real y a fondo y que ese componente actualmente se encuentra en Brasil que ha consolidado una política antiinflacionaria mientras que Argentina no lo ha logrado.

De todas maneras, entendió que «sería bueno juntarse con Brasil, ya que la historia europea no enseña ese camino, pero, de todas maneras el euro, hoy, no es una elección». Fundamentó su afirmación en que el Mercosur ( para argentinos y brasileños el Mercosur son ellos) debe «construir credibilidad y evitar los atajos, hay que ir cumpliendo los pasos sin apresuramiento». Recordó que primero existió un fuerte comercio entre los países europeos, luego llegaron los acuerdos de políticas monetarias y fiscales y «una política económica que las respalde. Les recuerdo que el euro no se conformó para darse credibilidad, sino que fue el camino final. La lección que yo tomo de Europa es que hay que ser creíble, con políticas serias, sin atajos institucionales, por lo que hoy no me afilio a copiar el modelo europeo».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje