LA MADRE  DE FEDERICO

Hoy en todo el mundo se celebra el día de la mujer, del sexo débil dirían los pithecanthropus erectus que desde que el mundo ha sido, han decretado que Dios es hombre, las mujeres son frágiles y los hombres fuertes.

«Llamar a las mujeres sexo débil es una calumnia» explicaba Gandhi a las multitudes que lo seguían.

Miro a las mujeres de mi vida, mis parejas, mis tres hijas, mis amigas, mi madre, y en todas ellas puedo comprobar que Gandhi tenía razón.

Y en mi vida personal, como símbolo de esa fortaleza, rescato la energía moral de mi madre, María Inés, hoy casi ciega y con 90 años a cuestas, que sigue derrochando en su «fragilidad», una fortaleza moral e intelectual y de arraigada tozudez física, que asombra a cuantos la rodeamos. Con su conducta rebelde ante la adversidad sigue enseñándonos como lo hacía desde nuestra infancia y como lo hizo durante 45 años ejerciendo el magisterio, que no debemos olvidar que «lo blando es más fuerte que lo duro, el agua más fuerte que la roca, el amor más fuerte que la violencia».

En el día de la mujer, rindo en mi madre, maestra de maestras y fragua de todo lo que he sido, el homenaje a todas las mujeres del mundo, de un hombre conocedor del poder masculino.

De Federico Fasano Mertens sobre su madre María Inés Mertens

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